Hay palabras metálicas,

hay palabras como balas

que perforan el sentimiento.

Hay muros que dividen

y que no se rompen

porque no se quiere con el alma.

Hay cabezas que son laberintos,

madejas de malas ideas,

cicatrices de continuos engaños.

Hay vidas que permanecen presas

sofocadas y sin salida

que buscan y no encuentran.

Resulta que hay desquicio

y malhumor indeseado,

subconscientes hilvanados para perderse,

momentos que merecen no ser contados.

Hay cárceles de deseos puros,

hay tumbas de cuerpos vivos

y mentes vivas que perecen.

Parece ser que eso es la vida,

¡eso es lo que queremos que sea!,

¡eso es lo que queremos que sea!.

Mientras tanto los locos

agradecen su humana huida,

mientras tanto los poetas

siguen escribiendo su pena

Y si fuera
un juego de química,
rompiste mis matraces
pulidos de cristal
con orgullo, sin piedad.
Para sentirse bien
hay que saber de química;
para hacer sentir bien
hay que saber de química.
Que hay compuestos
que estallan al mezclarlos,
todo está
en la justa medida
de las sustancias.
Los cristales que esnifen
los que a tu alrededor viven
serán los productos
de la mezcla
de tus reactivos.
Si fuera un juego de química
con tus sentimientos errantes
fabricaste sin saberlo
la bomba de Hiroshima.

(que me perdonen quienes sufrieron, por hacer de ellos Poesía, pero fueron los malos sentimientos, sentimientos errantes, el odio y el desconcierto, que reza mi poema, quienes fabricaron la bomba de Hiroshima)

Menuda película

para el vecino.

A un lado él

cogiéndose la cabeza.

Al otro lado ella

cogiéndose la cabeza.

Entre las dos habitaciones:

un lagarto que mira

con cara de duda.

Busco piso

en este futuro electrónico,

futuro de consoladores

y venta de dolor a domicilio.

Busco refugio

en este barrio perdido,

en esta legaña de vida

digna de ser de vista perdida.

Busco guaridas reconfortantes,

castillos en el aire,

palabras sin mentiras,

amores sin rencores.

Busco casa

con sonrisas sin subterfugios,

sin almohadas con espinas.

Busco piso.

Sigo llorando cada noche.

Me cuesta seguir vivo

porque vivir así, sin ti,

duele más que vivir ardiendo.

Fuego que me quema dentro,

que enciende la mecha

de mis entrañas maltrechas.

Por tener no tengo ni alma,

que es como si hubiera volado.

Sigo llorando cada noche,

cada silencio tuyo.

¡Qué nadie me encuentro!

¡Qué poco soy estando solo!

¡Qué solo que estoy!

Te veo volando alto,

siempre en las nubes,

paloma de vuelo.

Me veo mordiendo el polvo,

escribiendo en el suelo

y en mi pecho

mis errores por completo.

Soy un gusano de tierra.

¡Qué mísera puede quedar

una simple poesía al sentir

sentimientos tan infinitos!

A nadie importa

si alguien sufre o llora,

qué más da escribir si

nadie ama a nadie.

Te vi y me mordí los labios

para no besarte,

para no amarte con palabras,

para no quererte con un gesto.

Pero qué más da sentir si

nadie ama a nadie…