Pensatiempos – J. L. Andreu Berzosa » Tinieblario
Hay palabras metálicas,
hay palabras como balas
que perforan el sentimiento.
Hay muros que dividen
y que no se rompen
porque no se quiere con el alma.
Hay cabezas que son laberintos,
madejas de malas ideas,
cicatrices de continuos engaños.
Hay vidas que permanecen presas
sofocadas y sin salida
que buscan y no encuentran.
Resulta que hay desquicio
y malhumor indeseado,
subconscientes hilvanados para perderse,
momentos que merecen no ser contados.
Hay cárceles de deseos puros,
hay tumbas de cuerpos vivos
y mentes vivas que perecen.
Parece ser que eso es la vida,
¡eso es lo que queremos que sea!,
¡eso es lo que queremos que sea!.
Mientras tanto los locos
agradecen su humana huida,
mientras tanto los poetas
siguen escribiendo su pena
Y si fuera
un juego de química,
rompiste mis matraces
pulidos de cristal
con orgullo, sin piedad.
Para sentirse bien
hay que saber de química;
para hacer sentir bien
hay que saber de química.
Que hay compuestos
que estallan al mezclarlos,
todo está
en la justa medida
de las sustancias.
Los cristales que esnifen
los que a tu alrededor viven
serán los productos
de la mezcla
de tus reactivos.
Si fuera un juego de química
con tus sentimientos errantes
fabricaste sin saberlo
la bomba de Hiroshima.
(que me perdonen quienes sufrieron, por hacer de ellos Poesía, pero fueron los malos sentimientos, sentimientos errantes, el odio y el desconcierto, que reza mi poema, quienes fabricaron la bomba de Hiroshima)
Menuda película
para el vecino.
A un lado él
cogiéndose la cabeza.
Al otro lado ella
cogiéndose la cabeza.
Entre las dos habitaciones:
un lagarto que mira
con cara de duda.
Busco piso
en este futuro electrónico,
futuro de consoladores
y venta de dolor a domicilio.
Busco refugio
en este barrio perdido,
en esta legaña de vida
digna de ser de vista perdida.
Busco guaridas reconfortantes,
castillos en el aire,
palabras sin mentiras,
amores sin rencores.
Busco casa
con sonrisas sin subterfugios,
sin almohadas con espinas.
Busco piso.
Sigo llorando cada noche.
Me cuesta seguir vivo
porque vivir así, sin ti,
duele más que vivir ardiendo.
Fuego que me quema dentro,
que enciende la mecha
de mis entrañas maltrechas.
Por tener no tengo ni alma,
que es como si hubiera volado.
Sigo llorando cada noche,
cada silencio tuyo.
¡Qué nadie me encuentro!
¡Qué poco soy estando solo!
¡Qué solo que estoy!
Te veo volando alto,
siempre en las nubes,
paloma de vuelo.
Me veo mordiendo el polvo,
escribiendo en el suelo
y en mi pecho
mis errores por completo.
Soy un gusano de tierra.
¡Qué mísera puede quedar
una simple poesía al sentir
sentimientos tan infinitos!
A nadie importa
si alguien sufre o llora,
qué más da escribir si
nadie ama a nadie.
Te vi y me mordí los labios
para no besarte,
para no amarte con palabras,
para no quererte con un gesto.
Pero qué más da sentir si
nadie ama a nadie…

