Pensatiempos – J. L. Andreu Berzosa » AGolpeDePluma
Al golpe de barra
aprendí mi nombre
extraño, estando
en el filo de la vista
de los otros.
Lo que soy
es más rápido
que lo que pienso que soy:
antes de pensar
ya he sido.
Y me encanta ser…
(Dedicado a quien buscó y no encontró.
Porque hay que volver a buscar)
Como figura de identificación
Como referencia de subversión
Como ideal de revolución.
Una transferencia de mí
Para ser lo que no puedo ser;
Pero él transfiere su persona
A las letras
Y no es lo que quiere ser.
Así es que soy como las palabras:
Un espíritu libre y errante,
Sin suelo, de nadie,
Sin definición, sin márgenes,
Una dispersión.
Un alma dentro de otra
Dentro de un cuerpo
Con la boca abierta
Por la que salen,
Sin prisión, sin centro,
Perdidas, sin punto fijo,
Sin rumbo cierto.
Tengo miedo
porque salgo a buscarte
y te encuentro;
Es más que imaginar:
es el nervio
de la realidad.
Tengo miedo
si descubres
todo lo que te digo
en silencio,
y no hay remedio
para callar
ni silencio
aún habiéndolo.
Tengo miedo
de encontrarme
abrazado a tu cuerpo
porque es demasiado grande
y yo muy pequeño
para abarcarlo.
Me pierdo
entre las líneas
de tus manos,
de tu pelo,
en el bello
de tus piernas.
Y me da miedo
tenerte sin tenerte
en la mente
porque te tengo tanto
que te tengo sin tenerte.
Tengo miedo
de tu mirada
porque sólo una basta
para descifrar
lo que siento.
Y si te acercas:
Huyo
Caliento
Miento
Me sereno
Me retengo
Sueño
Te deseo
En ti más pienso
Estallo si te acercas…
?
Adherida a la piel
como manchas de enfermedad
por enfermedad,
como un cristal ganchudo
hendido en la carne
quieto, sin moverse
para que no salga la sangre.
Burbujas de pensamientos
como agua hirviendo,
burbujas que ocupar buscan
todo el espacio impidiendo
que entre nada nuevo…
Profundidades e inciertos,
bellos juegos de bestias
buscando cada uno lo mejor,
dolores sentidos, dolores cedidos:
nadie sufre sin sentido,
nadie actúa sin saberlo.
El diablo me habla
cada noche;
no me deja soñar…
Son sus palabras
sonidos de tambores
rimbombantes en mis oídos
que suenan al son
de la música del infierno.
Ya no pienso,
sólo despierto y vivo
y duermo y despierto
pero no sueño.
Debajo de mis ojos
hay trazos de pincel
de acuarela color rojo
cuando despierto.
El cielo blanco ver quiero
y no este oscuro de noche,
esta tiniebla de espanto.
Ya no veo ventanas de luz,
ni terrazas con tiempo,
ni al tiempo de mi lado
cuando duermo.
Y es que el diablo me habla
cada noche
hasta que se vaya de mí
tu recuerdo

