Cuarenta Y Dos: Edades Y Caminos
Mis adultos han desparecido,
están demasiado perdidos
en sus cosas de mayores.
Y yo todavía sigo
con la canción de mi juventud
sonando en mis interiores.
Me junto a los grupos de chicos
que hablan en bajito y comentan
de la nueva que ha venido.
Ellas nos miran y cuchichean:
supongo que somos los mismo;
pero yo sigo caminando
pues no es este mi sitio.
Desde un coche dos se giran
para mirar a las dos
que delante de mí caminan.
Me viene la canción
de mi juventud a mi interior:
no sé dónde cruzar
ni por dónde cruzan
los caminos de mi vida.