Yo No Soy

Yo soy silencio, ni tan siquiera soy las palabras que digo porque no nacieron conmigo. Tal vez ni yo sea yo porque no es mío ni el cuerpo que tengo: me lo dieron. Quizás sea esa la respuesta del por qué las constantes huídas, los viajes en alto para verme anclado al suelo. Ese cuerpo muerto. Yo no soy yo. La responsabilidad no es mía. No es mío ni el deseo, ni el amor, ni la poesía. No soy más que un trozo de algo anterior, no soy presente sino un antiguo que estando no se posee. Y cuando mueran los inventores yo tendré que encontrar el orgullo que no tengo ni quiero, para pensar que soy alguien y engañar a los más pequeños, que, mañana, llamaré míos. Lo que supongo que es mío no es ni mío ni suyo, qué concepto tan decadente y triste. Y es peor si pienso que de toda la cadena yo sólo podría ser el aceite que facilita el movimiento del engranaje, ni tan siquiera hierro, sólo líquido, un líquido robado que no se mueve por su propio instinto sino por el instinto de los otros. No se puede elegir, y no sé si el mundo de los marcianos o de las hadas y los duendes sigue un patrón más agradable que el mundo de los humanos: y seguro que hay quien se lo cree. No hay nada fijo e irrefutable: aquí pace una de mis ilusiones, que empiezo a dudar si es realmente mía…

Acusación

Vinieron a buscarme: era obvio. Antes o después tenía que pagar por mis errores. No buscaré el perdón porque no quiero que nadie tenga que cargar con ese peso: nadie debería dármelo. Quedan algunas lágrimas ácidas que queman la piel de estas mejillas; surcos bajo los ojos. Me vienen a la memoria, pues es inevitable, los agujeros de tu espalda, tu sangre, el olor a final. No pudiste ni darte la vuelta, aunque te lo debí permitir. Algo me calma la constricción del esófago, pues a fin de cuentas hasta el asesino culpable quiere seguir viviendo. El instinto es el mismo para todos, como que mueren por igual ricos y pobres. No lo pude evitar y clavé la punta de este deseo en tu espalda, muchas veces: una vez hecho el daño no hay vuelta atrás. Y el frío de estas cadenas en las muñecas, las heridas, son merecidos…

A Las Ocho Y Cuarto

Si no existe fin es porque no creo en él, y prefiero seguir viviendo antes, esquivándolo. Son mis palabras esquirlas esquivas, dagas voladoras que no dañan a nadie, invisibles, de eco callado. He tocado todos sus poros, cada uno, y la respuesta es tan sólo el silencio y su ignorancia; yo no existo. Debería aprender a amar el camino lento, solitario, mis reflexiones, las que siempre se quedan arrinconadas, juzgadas, hundidas. Yo ya no digo nada, tendría que olvidarlas todas, no cuidar nada, no estar pendiente. Triste si la altura la marca la cantidad de escisión, triste vuelo si no hay camino de vuelta y vuelta. Todo esto no es más que impotencia, una sonrisa forzada, una gran espera a nada. Tampoco yo tengo fe, no quiero buscar hoy más cosas grandes, pero mañana. Soy de la fuerza, del orden, del misterio, del esfuerzo, el que se bifurca en pedazos en el viento. También yo temo, también yo veo: ¿Cómo podremos luchar contra lo imposible?…contra lo escrito, lo férreo, lo denso. Quizás recoja mañana lo que empiezas tú a conocer hoy, y también es posible al revés, sin daños, con tregua, con espera. Y no lo verás, porque si existe sólo yo soy capaz de ver, porque sólo yo quiero. Lo que sé es que hoy los dos perdemos, pero como debemos aprender a ver, estamos ganando por estar y ser. En los brazos, pero más bien volando, lo que quisimos los dos quisimos. Ni en los tuyos ni en los míos. Frío. Sin dedicatoria, sin admiración y solo, es triste empezar así uno de trescientos. Pero mañana será uno nuevo…

¿Estudias O Trabajas?

Volverá la presión, por un sueño, por la realidad, por necesidad. Y el nervio y el movimiento. Porque es una de las palancas que activan la explosión, la hordada de hormigas en el estómago, el vuelo, el camino abierto. En el blanco puro de este sentimiento, de esta ambición, hay rayas de tristeza, trazos oscuros de miedo e ignorancia. Cualquier vivencia deja cura o herida, y por las heridas emana parte de la energía y la fuerza. Escapar de la muerte es algo más que un juego de niños, más que la suerte, es perder algo a cambio. Triste es cuando las pérdidas y las derrotas forman las paredes del laberinto, donde tocarlas, que no es nada difícil, te llevan a otro enigma más complicado, más impracticable, más infinito. Son inevitables algunas lágrimas cuando lo ves todo demasiado grande, cuando las palabras dejan de ser lo que fueron, cuando se aleja su magia, su manto y su calor. Ganar a dios al ajedrez es una locura cuando no se sabe establecer un jaque mate; es por ello la montaña, el alto muro, el precipicio profundo. Se mueve rápido el tiempo que me ahoga, pero extrañamente juega a mi favor cuando despierto…

Soy En Como Lo Digo

Intento retener cada uno de sus detalles, de sus milímetros, olores, colores, momentos. Lo intento guardar en la memoria más despierta, tan difícil de saber. Utilizo mis técnicas de aprendizaje y lo aprehendo todo porque, mañana, ya no estará, ya no lo tendré. Muchas mentes lo han pensado, y ahora las voces ya empiezan a alzarse contra la enfermedad, y parece que será bueno para todos. Habrá una renovación y será bueno. Yo lo echaré de menos como el abuelo que recuerda su juventud. Me daré cuenta que he seguido aprendiendo, que es algo casi innato ya, inconsciente. Muchos hemos sido preparados, instruidos, militarizados, entrenados para ello. Bueno y malo. Me pregunto si se podría hacer de igual modo para el amor que para la guerra, para el abrazo como para el karate, para la filosofía como para la rutina.

Me gusta escuchar, y lo hago. Es por eso que le doy vueltas a los saltos del pensamiento que tan difícil hacen un texto coherente, si uno quiere escribir exactamente lo que piensa. El escrito siempre será más ordenado, claro, conciso. Si se estalla el orden, los valores, el sentimiento, la lógica, el arte como tal no puede existir. Otra cosa es que tú me eleves hasta tal grado, y yo tan agradecido y lleno. Supongo que cuando la verdad es demasiado pura no tiene por qué ser doloroso. Duele el confuso, la duda, el ruido, la mentira. Y aunque lo intento, cuando me doy tiempo y palabras, y frases, llego hasta la conclusión que esto no es un libro, donde casi todo está perfilado, moldeadas sus formas fijas, inamovibles, donde cada hilo está lanzado o atado al mismo objetivo. Y, en mi caso, casi todo queda abierto, inconcluso, disperso, volátil. Escribo lo que soy, es complicado cambiarle el ADN a la expresión personal.

Filtro De Comunicación

Porque no todo está dentro, porque muchas veces lo de dentro ha estado fuera antes, porque lo de fuera podría ser tan grande como lo de dentro, pero más bien lo de fuera es grande una vez entra dentro. Proyectado a través de los ojos e introyectado desde ellos, en la comunicación puedo leer curiosidad. Es más importante la interpretación que el propio mensaje, porque en ese proceso nadie sabe lo que sucede: está demasiado oculto, es demasiado silencioso e inexplicable, tal vez demasiado complejo. Y es tan loco expresarlo como intentar parar un coche a gran velocidad con el cuerpo, pero hay locuras que vale la pena vivir, y esta es una de ellas. Lo máximo de la vida son sus cosas increíbles, aunque parezcan o sean mentiras, lo que importa es que algún día fueron o que las vimos posibles. Es importante generarlo, hacerlo nacer, darle vida, porque lo que no es nunca puede ser pensado, es obvio. El fuego descontrolado que quema el valle es el mismo que surge cuando quiero en mi mechero.