Yo No Soy
Yo soy silencio, ni tan siquiera soy las palabras que digo porque no nacieron conmigo. Tal vez ni yo sea yo porque no es mío ni el cuerpo que tengo: me lo dieron. Quizás sea esa la respuesta del por qué las constantes huídas, los viajes en alto para verme anclado al suelo. Ese cuerpo muerto. Yo no soy yo. La responsabilidad no es mía. No es mío ni el deseo, ni el amor, ni la poesía. No soy más que un trozo de algo anterior, no soy presente sino un antiguo que estando no se posee. Y cuando mueran los inventores yo tendré que encontrar el orgullo que no tengo ni quiero, para pensar que soy alguien y engañar a los más pequeños, que, mañana, llamaré míos. Lo que supongo que es mío no es ni mío ni suyo, qué concepto tan decadente y triste. Y es peor si pienso que de toda la cadena yo sólo podría ser el aceite que facilita el movimiento del engranaje, ni tan siquiera hierro, sólo líquido, un líquido robado que no se mueve por su propio instinto sino por el instinto de los otros. No se puede elegir, y no sé si el mundo de los marcianos o de las hadas y los duendes sigue un patrón más agradable que el mundo de los humanos: y seguro que hay quien se lo cree. No hay nada fijo e irrefutable: aquí pace una de mis ilusiones, que empiezo a dudar si es realmente mía…