Las Señoras Del Dolor

De las señoras del dolor no quisiera pensar mucho más de lo que he pensado. No llaman mi atención sus personas sino las observaciones a cerca de sus personas. No quisiera darles más minutos de los que se merecen. Las personas en general las dejan de lado por un dictamen de su inconsciente. Yo, que estoy empeñado en cualquier persona por simple o mala que parezca, he necesitado años para llamarlas Señoras Del Dolor. Caracteres fuertes y reservados, buscaron en sus relaciones peleles o marionetas para actuar como sus verdugos. Demasiado egocentrismo perforado a veces por lo débil de sus personas, pero en general fuertes para los ojos del mundo. Solitarias porque es imposible aguantarlas; más que solitarias: solas. Utilizan a quien se deja, sobre todo a los débiles que no saben elegir lo que les conviene o que no saben estar solos. Sus conversaciones vienen definidas: siempre lo que les gusta, lo que hacen, lo que han planeado, pero rara vez lo que sienten. Nunca sabrán ponerse en el lado del otro: lo que se llama Empatía. Volverán locas a sus madres, porque son inteligentes; y generalmente ordenadas. Gozarán de relaciones pero ninguna les llegará a llenar. El inicio de su conversación puede ser hacerte daño con las palabras, meterse contigo, y si eres capaz de soportarlo ya puedes tener una conversación con ellas. A mí no me gustan que me hagan daño, creo que por eso las rechazo, pero quería conocerlas antes de olvidarlas. Se protegen, hacen daño para protegerse. Tienen miedo las señoras del dolor. Engalanadas, creídas, posiblemente las señoras del dolor no tengan nada bonito que enseñar, ni tan siquiera su cuerpo, por más que lo intentes mejorar. En su silencio se pierden en su aburrimiento, y nadie les sigue: sus empresas no llegan a nada divertido, a nada cómodo. Necesitan toda la atención mientras que ellas no te prestan ninguna: un absurdo enorme. No están hechas para amar, sino para ser amadas, una pena. Sobreprotegidas, aparentemente independientes. Lo construirán todo para mantenerse muertas de frío en sus casas. Anancásticas. Orgullo que encierra poco, lucha con final triste. Morirán hambrientas, rodeadas de comida, sin saber qué llevarse a la boca.

Es Teatro

Son hogares de paso, casas que se suelen quedar sin vida por la noche. Yo soy un hombre de paso, un errante, un viajero. Nunca estoy en casa o cualquier sitio puede ser mi hogar. Este es mi hogar durante media hora, quizás un rato más, depende de lo que sienta o de lo que me hagan sentir. Quería decir también que hay algunas personas que dejan su esencia allá a donde van. Mi esencia es demasiado gris, de humo, porque un poco soy de selva y un poco de biblioteca. Soy también un poco de la mentira de la ilusión, por eso la chica joven me engaña. Me quedo en blanco, y es posible que emita ruidos para llamar su atención. Soy un loco, soy de la mentira. Mi discurso nunca para, se fragmenta, se silencia pero continúa. Algunos fragmentos capto al vuelo y los escribo, y todos forman mi gran discurso: farándula de la nada, teatro. Estamos sentados juntos pero separados; yo por mi parte imagino cómo las gotas de lluvia asemejan a las lágrimas; tan poca imaginación tengo. Soy incapaz de pensar a través de ella, pero parece que de nadie. Hay contra mí una guerra y yo no quiero ser culpable. Para uno, el amor dura un café, pero es que cafés hay muchos. Hay que darle a todo el mundo unos minutos de cortesía; más allá habrá encontronazo. Estoy pensando dónde lo vi para tener que reproducirlo, porque lo siento muy real…

Balazos Eléctricos

Me está venciendo…y lo tengo que decir tan bien dicho para que lo entienda sólo quien yo quiera que lo entienda. Una idea demasiado perfecta, demasiado irreal, para que la plasme un ignorante tan inasible en las palabras como yo. No sé cuál tiene que escribir de las personas que me habitan, y con estos ruidos de fondo todavía es más difícil. Quizás sean demasiados hijos queriendo nacer y no me gustaría que fueran ellos los que decidieran su propia existencia, ya que debería ser el creador quien también decidiera, no lo sé…tampoco sé si es mi mejor momento para escuchar las opiniones, porque también sé que no quiero escuchar la realidad. ¿Qué le sucederá a un hombre que no quiere escuchar la realidad y prefiere perderse entre los absurdos? Estoy cansado de ser y de ser hombre. Hay una neblina de mí que escribe rápido, ni tan siquiera una persona, sino una neblina, que podría llevar la contraria y negar la tristeza. Pero ha habido algo en los últimos minutos que me ha despertado, y qué triste es no saberlo y qué triste es pensar que nada sin alma puede despertarle a uno. Por más que quiera, el error siempre me agrietará los talones, me pondrá la almohada en la nuca asfixiándome pero permitiéndome cambiar de posición. Nada, simplemente nada: envidia, ese es el gran error, porque sólo puede vivirla quien algún día pensó que podía ser algo; y evidentemente que cada vez fue menos. Hoy no hay retos, ni ganas, esperanzas fumadas, ojos bizcos o cansados de descansar tanto: es jodido cansarse de descansar, pero peor es no saber qué hacer para cansarse. Yo sólo quería elegir, pero la elección es más difícil de encontrar que el amor. Nunca encontraré ninguno de esos caminos, estarán bloqueados o guardarán detrás de su última puerta un precipicio. Quizás, como en los sueños, saltar al vacío no conlleva la muerte. Quizás la muerte onírica sea más profunda que la vivida y real. Hasta los acentos podrían ser balazos eléctricos que le cambien a uno el sentimiento…

De La Nada Y Del Todo

Queriendo y sin quererlo estoy demasiadas veces perdido. Por mí, por el otro. Para encontrarnos, un espacio neutral elijo: y no sé si soy yo quien establece guerras, tal vez sí. Cuerpo a cuerpo, sin entresijos, sin subterfugios, cuerpo a cuerpo, sin guerra. Lo doy, yo lo doy aunque me digan que no, aunque pueda parecer que no; y tanto como hasta perder mi tiempo, mis días, mis pensamientos. Es duro, y muchos dicen que absurdo, luchar contra algo que desde el principio está ya perdido, y no entiendo por qué seguir creyendo en algo que no existe, que no está presente. Y en una incoherencia, en una estructura sin cohesión, es hermoso pensar que la interpretación de cada uno será diferente o que mágicamente pueden coincidir, pero también que la coherencia es posible allí donde nadie con prisas podría encontrar. Es a lo que me dedico: a remedar trozos de nubes con hilo, a cortar gotas de agua, a pensar en prácticamente todo excepto en lo que debería pensar, a perder el tiempo, tenías razón, a perder el tiempo. Pero, ¿no has esperado tú alguna vez más de lo que te gustaría? Yo soy un experto en eso; también en cosas mucho más absurdas, como la capacidad del trazo fino para abolir ese blanco tan blanco del papel, aunque conseguirlo no es nada fácil…

Vida Interior, De Nuevo

La vida interior es tu propia casa, no es nada extraño. Que luego, según expresiones y según maneras de contemplar, puede ser muchas cosas, pero quizás todas demasiado extrañas. La vida interior es tu propia casa. Ella te da seguridad, acogida, calor, espacio (para la locura), y tantas otras. La vida interior te permite Hacer y parar a gusto.  ¿En qué trabajas? Me preguntan. Yo trabajo mi vida interior. ¿Y eso te da dinero? Continúan. Y yo sólo guardo silencio. La leche fría sólo la he probado en mi vida interior, y cojo el envase como si fuera un botijo, vertiendo la leche desde arriba hasta la boca, pero no cae ni una gota. Yo aquí (pero en todos sitios) vivo entre tinieblas, en silencio prácticamente siempre, ideando y pensando de continuo, y a veces, cuando me muevo, se me olvidan las ideas. Escribirlas es muy difícil por la velocidad con la que pasan. No seré el único, pero quizás de los pocos, no sé, juzga tú esta idea, el que piensa en los vecinos y reconstruye su vida a partir de sus ruidos. ¿Podríamos decir que no soy nadie porque vivo en silencio? También debo ser de los pocos que se preocupe por los locos, pienso en ellos como pienso en mí. Los locos no viven entre la gente, creo. ¿Siguen estando en las montañas, alejados de todos? Es extraño separarlos mentalmente cuando mentalmente pienso que todos somos uno de ellos si pienso que normal no hay nada, sólo personas como islas que adoptan las normas de ahí afuera. Así que: ese grupo no vive entre nosotros, viven en cuevas y salen por las noches (la literatura puede hacer de ellos algo parecido a los vampiros en esta jocosa idea irónica). Nadie los oye gritar al lado de la pared, ni lanzando cosas contra los espejos ni contra las ventanas. Yo intercambio la mirada con ellos, y soy uno más en este juego. A veces pienso que sería bueno aprender a ver las cosas de otro modo, así como ellos…

La Selva

Esquizofrénico, delirante, alucinado o llámalo como quieras, pero yo un día lo vi así. Vi una selva donde de pequeño no la veía: hay cosas que los papás no enseñan o hay muchas cosas que los papás no saben o hay muchas cosas que los papás no quieren saber. Vi una selva de árboles altos y de helechos negruzcos, y nunca imaginé la cantidad de fieras que tras ellos o en ellos se escondían. Animales salvajes, extrañamente listos e inteligentes, extrañamente, que esperan la debilidad, que la huelen, de su presa. Lo que viene después igual pueden imaginarlo… Exactas conjeturas o ideaciones, esquemas maquiavélicos, planes perfectos de caza y captura. Existe en la selva una precisión de la que nunca había oído hablar, un disparo en el centro de la diana. No me enseñaron a ser el animal más fuerte porque ya nací sin la potencia, y creyéndome de los más listos estoy atrapado en una red, en un agujero, esperando a nada más que a que venga el listo a devorarme o a dispararme para devorarme después. Técnicas de robo, llamadas ocultas, comunicaciones subterfugias, silencios extraños…nunca pude imaginar la extensa red de mierda que me atrapa, y yo vivía silbándole a los pájaros… No tiene mérito, ni sentido, y encuentro en mí vergüenza y mucho más que eso cuando me veo hablándole a una vela o a mí mismo, soñando con un sueño, esperando un beso, aprendiendo una canción. Y no me quisieron decir que estaba rodeado de animales para que no me convirtiese en uno de ellos; pero ante el peligro: mejor serlo.