¿La Verdad O El Dinero?

 

Se despierta

el despertador

pero nunca yo.

Nos enfrentamos al reloj de la mañana porque no tenemos ganas de despertar a una vida obligada, a una rutina que casi siempre te devolverá las mismas vivencias de ayer; pero existe la creatividad y la vitalidad de algunas personas que hacen variar su rutina (e indirectamente la de los demás), ¡y qué suerte!

 

Proclamo la revolución

al despertador

para despertar

al placer de lo natural.

 

Mi naturaleza me pide seguir durmiendo esta duermevela y no despertar a la obligación. La obligación no es natural, y el esfuerzo por conseguirla es un valor.

 

Si seguimos dormidos,

estoy seguro

que el mundo

dejará de girar;

y el giro no es natural,

no es puro.

 

El desarrollo es un valor y proviene del esfuerzo…

 

Mi cerebro está dormido

y lo aprieto:

Un café, un cigarro,

una descarga

como al enfermo.

 

¿Deberíamos electrizar al enfermo para darle vida? ¿Deberíamos dejarlo durmiendo? Dormir es natural, es natural estar quieto. ¿Quién puede más: la Verdad o el Dinero?

Pureza

La pureza es mayor cuanto más cerca están la línea de fuera y la línea de dentro. La pureza máxima reside en la unión de ambas líneas y además en la cuasi perfección de los actos que tienden a lo universal. Universal es aquello que, teniendo muchos significados, sólo tiene uno para todos. Pureza es un estado de divinidad, de sensación plena, de potencia, de brillo, de perfección, de sabiduría, de madurez.
           
Me miro en el espejo y pienso que soy un creído, pero ¿por qué he de serlo? No me miro para admirarme sino para reconocerme. Soy una entidad con dos partes: una interna y otra externa, y a las dos debo prestarle atención y tengo que mejorar ambas. Se trata de jugar con la consciencia: traerla al frente las veces necesarias, utilizarla para mejorar por fuera y por dentro; la inconsciencia vendrá por sí sola, es incontrolable, se sobrepone a la consciencia.

           
Hablo de la pureza en tercera persona y la aíslo en un párrafo, porque no puedo juntarla conmigo. No soy un ser puro, no sé si quiero serlo. Sigo manteniendo mi propia mentira despierta, porque gracias a ella sigo dudando. Dudar es una pieza fundamental en la construcción de la personalidad. Considero que mi personalidad no está hecha, que no está determinada. Quisiera construirla a lo largo de mi vida, y quizás muera construyéndola. Quedarse firme, a veces, supone la muerte del pensamiento y de la consciencia, y todavía no quiero morir a la rutina adulta y madura. Quiero ser un niño salvaje, que no tonto.

           
Tengo un inconsciente mecánico de pensamiento: pienso, reflexiono, relaciono, analizo sin quererlo; pero lo complemento con mi consciente: soy consciente que pienso y quiero hacerlo. No puedo ir en contra de lo que soy…

Una Camiseta De Mí

            Podría ser un arte que alguna vez puede dejar de existir. No da dinero, no se ve. Podría decir que es el mejor psicoanálisis, dado que no hay mejor terapia que hablar con uno mismo. Ningún tratamiento es tan eficaz. He dejado escapar la paloma dentro de un recinto cerrado, porque no la quiero dejar escapar. Es un arte que desconozco pero que necesito. Y ningún día dirán que alguien estuvo allí porque es un arte sin leyes, sin jurado. El que dicta lo hace en silencio, en su reflexión. Y no hay periódicos con nombre, sino papeles volados por el viento. Grandes silencios. Utilizamos las palabras para poner nombres y nos olvidamos que la vida es pura sensación, que es lenguaje no escrito. Y todos los drogadictos buscamos las palabras perfectas y no pensamos que ya las hemos pronunciado, y mejor aún: que unas palabras han modificado nuestra vida. Ese es el sentimiento: sé que unas palabras no cambiarán una vida, pero sé que las palabras han cambiado la mía. Y no celebran por mí una gran fiesta con mi nombre mezclado con el de otros, pero debería hacer de cada día una gran celebración por seguir sintiendo y pensando.

           Yo hablo demasiado pero tú acallas lo que sientes; no te conoceré nunca. Nadie te conocerá por tu silencio (García Márquez) o te conocerán como la persona silenciosa. Pero sólo el silencio expresa cuando viene después de una conversación extensa. Quien no habla, muchas veces, es porque no tiene nada que decir, entonces el silencio está vacío. Sin embargo mi silencio está lleno, porque me acoge en la noche que escribo, acaricio el silencio con el teclear de las teclas pinzadas con mis dedos. Paro, reflexiono, no tengo miedo. Me gusta pensar en las palabras, en la ortografía: ¿con jota o con ge? Absurdo sí, pero mío. Hay quien se enamora tanto que dibuja con las frases y ve formas entre los espacios de las palabras: pirámides, risas sardónicas, apelmazamiento de ideas (sin hueco). A mí me gusta el silencio blanco y la tensión negra. Pero, ¿estáis realmente vivos? (Jim Morrison). A veces me pregunto si alguno de mis ídolos son tan grandes como yo (tengo que volver a hacerme una camiseta de mí)…

Juegos Infantiles

Acabé de comer corriendo, no como ahora que lo hago más lentamente. Fui a jugar como los otros días. Se juntaron todos en el centro, pues uno a uno eran poco, pero juntos podían más: ¡José Luis, no juegas! No me llena de orgullo rechazar a nadie, ni insultar a una madre, y muchas veces ni criticar. Pero aún hoy sigo sin jugar a este juego. Quien me quiso, encontró la manera de jugar conmigo a solas. Sabían que yo era bueno, individual pero bueno. Y ser individual no me tendría que sentar mal, pero a veces me puede el rechazo. Pero creo que no debo jugar a este juego que tal vez sea una mentira. Siempre fuera, estoy siempre fuera. Y pierdo. Ya no sé si se trata de orgullo o fidelidad hacia mí mismo, que hay quien pensará que son lo mismo, aunque no lo sean. Pero las fórmulas externas me han servido poco o no han sido tan profundas como las internas. O tal vez he escuchado poco, que no lo creo. Que me queda demasiado por escuchar, eso sí. Cuando he visto cien imágenes rápidas la primera que vi ya forma parte de olvido. Que prefiero ver veinte y recordarlas que no recordar ninguna. Que mañana quisiera llevar conmigo un pasado claro y, a poder ser, bien hilvanado. Que no quisiera elegir y despreciar sino valorarlo Todo en mi justa medida. ¡José Luis, no juegas! ¡Pero si no sé si he jugado alguna vez! Caras de duda, siguen jugando. Lo que encuentro en sus caras es un profundo respeto, una gran incertidumbre, una falsa seguridad de conocimiento, un gran silencio, una vista brillante y perdida, un niño. Que tal vez debiera hablar de mis sentimientos con un chino, en el chino que no practico, para entender algo…

En Serlo Más

Durante cientos de años se mantuvo el instinto reprimido, preso entre muros de piedra, encarcelado y sin aire para respirar. Tal vez fuera el miedo, la falta de libertad, una jerarquía demasiado orgullosa, segura de sí misma, poderosa. El tiempo, el deseo, el ansia de libertad rompe los muros antiguos para dar paso a las alternativas. Siempre aparecerán alternativas, porque cuando no las haya la especie estará muerta.
Yo no puedo sentir orgullo, y cada día menos, de lo que me envuelve, del cambio de las cosas: aunque ayer tampoco fue bueno; no sé si mejor o peor. Y siento miedo cuando estallan mis principios. Que no es bueno vivir para uno mismo, aislado. Que parece cobarde y enfermizo, pero parece lo más cuerdo y progresivo. Que me gusta escribir porque es como un monólogo, porque no converso cara a cara, porque por fuera todos pensamos distinto y por dentro todos igual, pero me asalta la duda de que sea al contrario. Compartir comienza a ser difícil, doloroso.
Rehuyo de esta razón que tengo porque me duele entender la verdad existente. Pero vuelvo a utilizarla porque me hace sentir diferente, menos agresivo. Gracias a ella escribo y me parece sublime, y comparo, mejoro, reflexiono, expreso, estudio, siento. Que es mi razón el padre del miedo, un fantasma en la noche del niño, pero es una parte de mí que, guiada, me llevará a los momentos más placenteros, a donde ir quiero.
No me condenes al rango de ignorante, porque te estás negando la posibilidad de cambiarme y quererme más con mi cambio; que tal vez sea ese el gran muro que tenemos delante: nos engañamos para no atravesar la frontera que nos sumerge en la locura del amor. El amor es perenne pero no el nuestro, hijos de la duda, de la esquizofrenia, del rencor, de la presión. Caminamos por caminos bellos de flores y sólo vemos piedras, vemos muerte en la locura, miedo en la grandeza, absurdo en la profundidad. Somos ignorantes y enzima nos empeñamos en serlo más…

Intentando Volver

El antiguo personaje ardió, contemplado en unos papeles rotos. Ardieron los trozos. El fuego se llevó todas las palabras, la corrección en los escritos, las ilusiones en el amor, algunos sueños. El nuevo personaje conservó las metáforas, los pensamientos profundos, el desorden. Sí, desordeno conciencias para reflejar en ellas la mía propia. Y su caos está presente en estas palabras, muestra de una libertad que quizás tengo. Y por amor sigues resistiendo a que te cuente mi vida con estas maneras mías. Y es amor lo que mueve esta mano. El amor es necesario. También lo llaman duende, fuerza, honor, resistencia. Locura. Creo que el amor también es locura. El amor es compartir este baúl de impertinencias que tenemos dentro. Que entre defecto y defecto aparece un impulso que me hace dar un beso, un abrazo. Y el amor así crece: entre hierbajos que nacen desde una semilla que encierra una vida. No encontraba palabras ni ningún pensamiento bueno. Pero es que nunca los había encontrado en realidad. En realidad se trataba de amor, de respeto, de necesidad, de compañía, del tiempo que nos conocemos, de intercambio, del cariño que otros me tienen. Vuelvo a reconocer la isla en la que vivo, pero en la que vivimos. La verdad no es triste, simplemente es verdad. Y es ignorante reírse de todo; algunas sonrisas quedan fuera de lugar y no todas las sonrisas se marcan en la cara. Cada día soy el fruto de un pensamiento distinto, y podría ser diferente cada día y aún así soy el mismo. Y au.