6ª Carta
Querido Maestro:
Tras su enseñanza de que debía olvidarme de mi cuerpo para penetrar más en mi interior, me surge una duda: ¿hasta dónde debo olvidar mi cuerpo?. Con él me muevo, con él percibo y aprendo, y deseo. He aquí mi gran problema, Maestro: tengo deseo, deseo ardiente, no lo puedo evitar. Día a día pienso en abrazar y en amar el cuerpo de la mujer con quien sueño -no resto que con este gesto me olvide de su alma, ni de su interior-. Y mi cabeza sigue sus enseñanzas…¿Cómo puedo desear sin centrarme en el cuerpo?. Gracias Maestro, espero su respuesta.