Temeroso de la vida que me rodeaba, hastiado del amor y de sus mentiras, joven pero ya cansado, tomé la canoa que había construido con mis propias manos durante mi infancia, y la metí en el agua. Navegaba, no se hundía. Cuando haces las cosas con ilusión acaban marchando bien. Y esta canoa no se hundía. Me iba, no sabía dónde pero me iba. Todavía no habían pasado unos minutos de mi marcha y vi la silueta de mamá en la orilla. Alzaba los brazos. Se imaginaba que volvería, y tal vez pudiera ser así, pero en ese momento me iba para no volver.
Llegó la noche y con ella el miedo. Escuchaba los piares de los pájaros nocturnos, los búhos, creo que cantaban hasta los peces. Venían sonidos que no sabía de dónde venían. Así que tuve tanto miedo que me estiré en la canoa con los ojos hacia la madera. Me dormí y no sé cuánto, porque al despertar habían rocas altas, había arena alrededor de la canoa, habían hombres con lanzas y negros y pintados; no hablaban mi idioma. Había estancado en algún lugar del mundo.
Me amordazaron, tiraron de mí, me hirieron en el costado, cortaron mi cabello, me descalzaron. Tenía los pies ensangrentados, hambre, sed, hipoglucemia, la cabeza en otro sitio, pero todavía seguía hablándome por dentro hasta que dejé de hacerlo. Cuando volví a abrir los ojos, con la mirada borrosa, vi a aquella mujer alta y de piedra. La esfinge.
Se acercó hacia mí, me desnudó, se rió de mi miembro, de la flacidez de mis brazos, de mis piernas, de las manchas de mi cabeza, de la sangre de mis pies. Me golpeó en el vientre con una estaca, me escupió en la frente y dibujó una cruz con su saliva. Se fue caminando. Al poco me llevaron a un gran palo en el centro de una especie de poblado. Me ataron las manos y los pies. Fijaron mi cabeza al palo.
Se acercaban a mirarme, reían y yo no sabía por qué. Me hirvieron los pies con aceite y así desapareció la sangre y las heridas se retrajeron. Me pinchaban en la carne con ramas afiladas, me miraban con rareza. Cuando volví a despertar estaba frente a la mujer que me había desnudado, frente a la que supuse como la hechicera del grupo.

- Quedaré tan grabada en tus retinas que jamás podrás olvidarme. Acudiré en las noches para atemorizarte en sueños.
- Podré olvidarte…
- Olvidar sólo puede ser dicho.
- Cambiaré tu rostro por otro.
- Pues serán tus uñas mis garras, y tus ojos las piedras bajo mis pies, y tu sangre el veneno de mis serpientes. Escupiré mi golpe un tu líbido, lo tendrás envenenado y reprimido.
- Buscaré otros líquidos con los que saciar mi sed.
- Encontrarás en ellos el dolor del veneno. Apretarán tu vientre, apretarán tus sienes. Y tendrán tus manos la rugosidad de la corteza del árbol.
- Pues acariciaré con las palabras.
- Pues sentirás mi presión en tu garganta y partiré tu voz en hilos y nadie podrá entenderte.
- Hablaré con la mirada.
- Te quemaré los ojos con mi visión y permanecerá ella en tu retina para que sea lo único que veas. Te marcaré la frente para que todos te miren.
- Anudaré una venda en mi frente y permitiré a mis pies que sean el vehículo de mi voz.
- Puncearé tus pies para que caminen frágiles, para que te mantengan postrado largos días. Tatuaré tu torso con demonios para que atemorices a la gente y con llamas del infierno tu dorso.
- Cederé el sudor de mis poros y el calor de mi sexo a la superficie de mis labios porque sé que siendo tan poco y estando tan destrozado vendrá una persona a decirme: Te Quiero.

¡Hola!, ¿cómo te encuentras? Como ves sigo hablando solo. Las exclamaciones del Hola del principio se quedan cortas para expresar mi estado de ánimo, pero como me conoces sabes que mi Hola ha sido con entusiasmo pero no con felicidad (¿ha cambiado algo la visión?). ¿Cómo va tu búsqueda? Como ves sigo hablando solo. La mía sigue igual de larga, de compleja, de llena. Creo que no tiene fin. ¿Alguna vez me planteé que acabara? Me he dado cuenta de muchas cosas, por ejemplo que más vale hacerse entender que entenderlo todo; como sabes, entender para mí es un valor. Qué tontería, pero quería decírtelo: ¡Qué bien huele el café! Ahora aprecio lo que decía María de mí: el volar de una mosca, el sol por la mañana, el olor de café… Las pequeñas cosas, la poesía. Es bonito lo que me decía pero mejor aún: es verdad. ¿Qué has aprendido estos últimos tiempos? Espero que no te hayan dado muchos golpes porque aprender a base de palos es sólo una manera de decirlo. Ah!, no pongas la otra mejilla porque si no te darán dos veces, y en cuestión de golpes es mejor sólo uno. Yo estoy aprendiendo del pasado, de cuando era niño, porque me han recomendado que para ser mejor debo ser como entonces. Es extraño que todavía hoy me digan que soy niño e inmaduro pues, si viajo al pasado: ¿no seré más niño todavía? Supongo que tendré que mezclar tiempos: el pasado con mi presente para mejorar mi futuro, esa es la gran grandeza del hombre: poder proyectarse…

Si te tuviera cerca te estrujaría con mis brazos el cuerpo. Y lo haría por ti y por mí: por ti porque me das algo que no puedo describir que me hace desear darte un abrazo, por mí porque, ausente de todo abrazo, encuentro en tu abrazo mi sosiego. Y en alguna parte de lo que digo encontrarás el egoísmo mío y no quisiera justificar el egoísmo que encuentro en muchos de lo abrazos, que sin quererlo ya lo he hecho, pero si son estas las voces del interior: ¿por qué voy a negar decirlo? Si te tuviera cerca te abrazaría y no sería capaz de detener todo pensamiento, porque pensaría que te estoy abrazando pero también que lo que escribo parece aquella carta de despedida que leí (seguro que nace desde aquella), o que qué sucederá mañana cuando te vea de nueva, o que qué significa mi abrazo, o si realmente te quiero. Para abrazar no es necesario haber vivido juntos, simplemente es una expresión de conjunto, de unión, de quiero seguir viviendo a tu lado. Por eso te abrazo como te abrazo, por eso te extraña cuando te abrazo. Y es raro que pensando en ti, al mismo tiempo que escribo, me escribes tú al mismo tiempo, diciéndome: ¿hablamos?

Me induje un coma hipoglucémico para sentir cómo piensa la mente cuando se está apagando. Quise encontrar mi oráculo, la puerta, la frontera entre la vida y la muerte. Quería hablar con ella, pues sé que es ella? y no él, mi oráculo. Cuando me lo propongo de veras acabo? consiguiendo lo que busco. Así di con mi oráculo.

- Soy el necio que sabes -le dije-.

- Sé? el necio que puedes ser? si no lo cambias.

- ¿Me permites volver a la vida?.

- Tú siempre quieres volver. No hay suficiente nunca para ti.

- ¿Quién soy? -pregunté expectante-.

- Eres una marioneta perfecta. Te venció el actor y después lo venciste tú. No sabes quién mueve tus hilos.

- No es fácil saberlo -repliqué-.

- Sube a la montaña, pregunta en grito y espera a que el viento te responda

ALEJANDRO JODOROWSKY, lo escribo y se me llena el alma. Quizás de yo más importancia a los hechos y a las personas de lo que la tienen. Para mí, Alejandro, chileno de nacimiento, Tarotista, Director de Cine y de Teatro, Escritor, Artista y Psicólogo como nadie (y no sé cuántas cosas más), ha sido quien ha abierto mi mente un poco más, quien me ha ayudado a? resolver mis torbellinos psíquicos durante estos últimos tiempos. Un genio y más que un genio, un simple ser humano. De su libro La Danza De La Realidad, el cual ultimo en estos días, quiero copiar partes de unas páginas que me gustaría que contrastarais con el post “Hay Que Romper, Hay que Aprender” de la categoría de Conversaciones. Lo que intenté expresar, Alejandro lo perfila con palabras de oro en su libro. He escogido las frases que más me han gustado. ¡Qué disfrutéis!: “Antes que nada, deberías tener el derecho a ser engendrado por un padre y una madre que se amen, durante un acto sexual coronado por un mutuo orgasmo, para que tu alma y tu carne tengan como raíz el placer. Deberías tener el derecho de no ser un accidente ni una carga, sino un individuo esperado con toda la fuerza del amor, como un fruto que ha de otorgar sentido a la pareja, convirtiéndola en familia.[…]. Así como a una planta sedienta se le da agua, cuando te interesas por alguna actividad tienes derecho a que te ofrezcan el mayor número de posibilidades para que, en el sendero que elegiste, te desarrolles. No has venido a realizar el plan personal de los adultos que te imponen metas que no son las tuyas, la principal felicidad que te otorga la vida es permitirte llegar a ti mismo.[…]Deberías tener el derecho a no ser criticado si eliges un camino que no estaba en los planes de tus progenitores; a amar a quien desees sin necesidad de aprobación; y, cuando te sientas capaz, a abandonar el hogar y partir a vivir tu vida; a sobrepasar a tus padres, ir más lejos que ellos, realizar lo que ellos no pudieron, vivir más años que ellos.

P.D: Cuando escribí el post, todavía no había leído este texto. Impresionante coincidencia…