Déjense llevar por el animal bueno, sin represiones, sin normas, sin ataduras. Sean lo que sueñan, aunque sea tan sólo por unas horas. Olviden los miedos, las escuchas, el hilo que nunca cesa y siempre tira. Respiren y sientan el aire en los pulmones, y despierten y sientan el aire en la cara, en la córnea de los ojos hasta sentir ese frío agradable. Mastiquen el silencio y disfruten de la oscuridad sin tenerle miedo. Escuchen las sonrisas que vienen de la calle, las jóvenes, las viejas. Olviden el dolor, el daño, aunque tengan que recordarlos para saber que tienen que olvidarlos, aunque sea tan sólo por unas horas. Dejen temblar a su cuerpo, eso es lo que hace. Dejen vagar sus ideas, dispersarse, enlazarse, romperse. No teman ninguna sensación, ningún aviso. Lean con calma, y repitan, y repitan. Quedará lo que quede. Aspiren y jadeen, jadeen en sollozo y en alto, compartan y abracen, cuestiónenlo todo y sonrían, callen y escuchen los pasos, los sonidos de los otros, piensen en la vida de los demás que es ya su vida por escucharlos, aunque sean tan sólo unos segundos…
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