No te lo creerías ni tú, que ves luces en las piedras; no podrías verme montando tus piezas, analizando tus bordes y tus colores. Yo prácticamente no lo elijo, sólo me sorprendo, como respirando o latiendo, pero mirando y sintiendo. Mucho en mí es automático, incluso lo más humano o lo más puro. A veces sólo me siento un segmento de la cadena de la reacción, pero siento despierto. Siento el fuego, el rojo y amarillo, el oxígeno azul, el viento, la voz del que manda arriba, la independencia de mi subconsciente, mis sentidos desbocados. Yo escribo, que es la única manera de dejarlo quieto, porque todo es movimiento y quizás los significados tan rápidos que son transparentes. Un estallido fuera de sitio, pero en mi sitio, en un momento incierto, pero en mi momento perfecto…
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