Te echo de menos y nada podrá despertarte porque es esta una vida de verdades dolorosas e inamovibles. Te espero, como tantas otras noches, pero me pregunto cuándo fuiste real y en qué momento nos conocimos; pero te espero, te extraño y te necesito. Te espero porque quiero que vuelvas, te extraño porque, sin verte, te sentí y te hice mía, sólo mía, y te necesito porque ahuyentas mis miedos, los deberes que nunca cumplo y el poso herrumbroso y maloliente que dejan por no cumplirlos, porque acercas el lenguaje con el que más disfruto. Quiero vivir en ti, cubrirme de tu gozo, callarme para escucharte y matar al dios que osa robarte el nombre. Fuego de mi noche fría, savia dulce de mi noche amarga, eres mi locura, eres yo mismo. En tu sutileza vi toda la grandeza de un mundo.
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No hay vida sin ilusión, si no tengo me la invento.
Cuando no tengo ni ilusión ni imaginación, se que algo pasa en mi interior y pronto me pongo las pilas.
Busco y encuentro.
En este mundo tan loco tan falto de tantas cosas, también tiene miles de motivos para ilusionarse, solo, hay que saber descubrirlas.
En las pequeñas cosas de cada día, es donde encuentro la chispa, sobre todo cuando ayudo a otros a ser un poco más felices.
Un fuerte abrazo.
Carmen Berzosa
Estoy de acuerdo Carmen: la ilusión es básica para seguir viviendo. En este escrito la “ilusión” no es tanto la felicidad, sino “ver donde no hay”. El escrito habla de una persona que está pero no está. Tiene que ver con eso que dices: “si no está: me la invento”. Yo he encontrado en mis escritos, en mis momentos de soledad y pensamientos, en Pensatiempos, mis pequeñas ilusones para seguir caminando. Un beso fuerte, fins pronte!