Hablemos

Quiero decirte muchas cosas y estoy demasiado drogado como para pensar en la cohesión de la expresión. Te pido que me encuentres, como tantas otras veces. Pero te pido perdón por no creer en ti; y es por eso que sé que no vendrás detrás de mí, pero es por  mi ensueño por el que sigo esperando que aparezcas de entre la nada, como surgida, como un fantasma pero no de miedo. Si tienes rostro puedo decir que no lo tienes, que cuando tienes rostro puede ser el tuyo pero que no es el rostro nunca lo que importa, sino lo que emana de todo tu ser. Pero no hay un ser único para mí, no creo en esas cosas, aunque me hayan enseñado que debo esperar en eso. Un cura gay dice que el amor es el equilibrio entre los egos, y yo, sin estar enamorado de él, estoy en  equilibrio con su pensamiento.

Pues hablemos del amor conmigo, yo que, según quien me odia, lo sé todo. El amor surge cuando los egos se agotan, uno u otro o los dos, la mayor parte de veces. Ahora bien, existe un amor que no nace en la pelea, y seguro que más amores existen. Tres líneas me dura el amor. Cada uno por su  parte debería seguir buscando a su dios; yo tengo en el cerebro el mío: pesa un kilo y medio y hace dar muchas vueltas a la gente.

Hablemos del cerebro, y no tenemos por qué acertar ni tampoco tenemos que decir la verdad, por tanto: especulemos. He aprendido algo nuevo, y últimamente aprendo lento y me duele: o me hago viejo o me están robando el tiempo. Con el cerebro hacemos grandes las cosas, vemos donde no hay, sacamos de donde no existe. Pero es que también con  él: damos cohesión a las estructuras rotas o añadimos triángulos donde no los vemos, reconocemos, nombramos, soñamos, viajamos. El gran problema es no saber qué es realidad y qué es ficción, en ese momento en el que te lo planteas.

Me considero un ritmo circadiano, un bucle, en el que se repiten las mismas cosas, y por eso sí que debo pedir perdón, aunque no te obligué ni a quedarte ni a seguirme. Es por eso que me vienen a la cabeza las palabras, la expresión. Las palabras en mí son como el final perfecto, pues son ellas mi medio, mi compañero. No me conseguirán hacer daño porque no vivo de ellas: no creo que nadie lo permita.

Aún debería haber más, es por eso que crezco lento o que aprendo despacio, porque cuando se acaba mi temática guardo un gran silencio y me extingo; aunque hubo personas que se extinguieron ya por el camino. Y por último la soledad, musa del que no sabe, del que no entiende: lo que tiene vivir solo es que yo te hundo profunda entre mis palabras mientras que tú hundes en la incertidumbre a quien te folla, en tu caso en concreto. Si te das cuenta, nuestro amor nacería en la pelea. También hay que especular con las palabras y con los sentidos, porque en ningún momento nos los supimos todos.

About José Luis Andreu Berzosa

Soy una página en blanco, soy un bolígrafo, soy las ganas de vivir y de seguir soñando, soy poco, soy nada, soy infinito
This entry was posted in Quince Cincuenta and tagged , , , , , , . Bookmark the permalink.

4 Responses to Hablemos

  1. Anónimo says:

    Sencillamente precioso…

    Ausencia de sujeto. Disparo certero de escritor.
    Yo, por supuesto, le he puesto mi sujeto y ha sido increible, como si un puño entrara por mi estomago hasta lo mas hondo y arrancara las tripas, justo ahora que pensaba ya habia olvidado los acordes de ese dolor, de hacerse viejo pero siguen ahi, y que se despierten asi antiguas batallas, con el tanto ardor y escozor como las que vendrán me da esperanza. Aún tengo mucho que aprender.

    Tus frases retumban en mi interior como expresiones que yo nunca pude plasmar en letras. Cuanto hubiera dado por quitármelas de dentro. Pero solo tengo el humillante recurso de encontrarlas en textos ajenos.

    Da gusto leerte. Hoy sí, gracias.
    Un beso

    Paula

  2. Me halagas Paula, gracias. Por una parte me gusta pero por otra me duele que te sientas mal tú, que te hagan mis palabras surgir sensaciones negativas. Yo pienso que el dolor vivido queda como una cicatriz, que no se va del todo, pero que el dolor que se queda ha de servir para agradecer y dar más a quien de verdad lo merece. Todas las vivencias son positivas en cuanto que nos deben hacer mejores. Que no te humille el no encontrar o encontrar palabras ajenas que digan lo que tú sientes: eso es positivo. A mí me hubier a gustado encontrarlas también en algunos momentos, como también he encontrado buenas palabras en otros. Yo te motivo a que encuentres tus propias palabras, a que aprendas a llamar las cosas por su nombre, con el que tú quieras ponerle, para poder sacar todo lo que tienes dentro que, sin conocerte, sé que es mucho. Las cosas que se quedan dentro muchas veces perecen, por eso García Márquez decía que no nos conocerán por nuestro silencio. A mí me alegra mucho leerte, es un orgullo, y prometo escribir algo más positivo pensando en ti y en tus sensaciones y sentimientos, ya pronto. Y como sabes: seguimos viéndonos en Pensatiempos!!

  3. Anónimo says:

    Nada, nada de negativo eh? Lo dije al principio: precioso. Aprender es obligatorio en este camino. Y a mi, me ENGANCHA aprender.
    La palabra dolor no me gusta mucho pero porque suena fuerte y negativa y para mi no lo es tanto. Tengo que agradecer tanto al dolor.. pero no encuentro otra palabra para definir a veces lo que siento, me lio buscando y acabo diciendo lo contrario o algo incompleto, o sin sentido je! pero me encanta liarme entre pensamientos.
    Dije lo de humillante por puro ego, porque uno siempre desearía poder hacer lo que se propone de la mejor forma y a veces… o casi siempre se hace lo que se puede.
    Encontrarme con mi pasado me permite reformarme. Como mirar la enorme cicatriz, pasar el dedo y decir .. uf! por poco! o .. cuanto hace ya? y uhi! molesta un poco. Es saber que sigues tejiendo la manta que te abrigará al final y que no se te escapan muchos puntos.
    No prometas … que dejas de ser salvaje y libre como hasta ahora, como me gusta leerte. Y además … yo también puedo encontrar cosas positivas en tus luces apagadas. A la oscuridad podemos tacharla de poco “vistosa” pero nos obliga a oler, oir y tocar y bueno, si hace falta, morder. Y a veces, con presionar un interruptor se torna vistosa (aunque el interruptor esté concienzudamente escondido y se active temporalmente, … el caso es que está, siempre hay un botón).
    Gracias por alegrarte con mis ¿¿textos?? y por tus palabras.
    Un beso
    Paula

  4. Vale Paula, nada negativo XD Me gusta de ti que sabes metaforizar muy bien, con mucha idea. Liarse en los pensamientos puede ser bueno porque significa que piensas, que le das vueltas a las cosas, que te importan las cosas. Dependiendo de las situaciones tenemos que aprender a no liarnos. Lo que me escribes son textos en toda su regla, porque van más allá de las dos líneas, de las palabras simples, los piensas. A mí me cuesta encontrar textos para los que generar lo que tú generas, y me alegra mucho. Me gusta que me encuentres salvaje en las palabras, pues lo traduzco como sincero, directo, recio, duro…y para según qué textos es lo que busco. Por otro lado están las promesas. Mis promesas son sólo mías y de a quien van dirigidas. No hay que generalizar, y todas suceden con un por qué. Me encantan algunas ideas que aportas en tu texto, sobre todo la de la oscuridad; cuando los ojos no ven quedan muchos más sentidos; el interruptor que está pero puede no estar…dependiendo del riesgo. Es una idea bonita. No lo hago más largo, sólo pedirte perdón si tardo en contestar, ya sabes que no tengo internet en casa y me conecto cada cierto tiempo. NOs vemos en Pensatiempos, un beso grande!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>