Enfrente de la estatua de piedra del poeta
hay uno que llora y piensa.
Por detrás otro llega en silencio
sin saber por qué llega.
El primero se abraza a la piedra
y la siente dura y fría;
es invierno en su cordura.
El segundo se abraza a la piedra
y la siente caliente y húmeda;
es verano en su locura.
Y ambos sienten y ambos aman
para el ojo ajeno
que apenas conoce sus vidas:
no hay diferencia entre ellos.
Pero seguro que el más triste
es el que más escribe
y el más solo, y el más maltrecho,
pero no se da cuenta
ni que escribe más
ni que está viviendo menos.
Lo genuino de su esencia
está escrito en arena de playa.
Hacía tiempo que no escribías poesía, me gusta leer de vez en cuando.
Para cada uno de nosotros las casas son o las vemos de diferente manera.
La vivimos según nuestros parámetros.
Para unos es indispensable coger un libro cada noche y leer, para otros, hacer deporte y para otros sentarse a ver la tele.
Fuera en la calle, se pueden parecer, pero hay cosas que les diferencian.
Cada uno tenemos nuestra propia historia, que podrá ser o no reconocida o comprendida, que podrá ser recordada, o no.
Un beso de Carmen
Hacía mucho tiempo que no escribía poesía, y es por la medicina. Creo que dejas patente la diferenciación de las personas, que es lo que quiero poner de manifiesto en este poema: la diferencia entre dos personas que escriben…Como hablamos: pueden existir diferencias patentes entre las personas pero a ojos de los demás no exitir ninguna diferencia.Besos, nos vemos pronto Carmen!