El Ser Externo
Creer en algo que no existe es siempre mucho mejor. Cuando lo que no existe falla queda la culpa hacia uno mismo. El objeto externo puede que nunca tenga la culpa, pero podemos echársela las veces que queramos porque jamás nos la devolverá, y eso es una ventaja para ambos. Es una buena técnica de supervivencia sacar fuera todo nuestro odio y qué mejor que sacarlo contra nada. Es parecido a la realidad económica: no existen tantos millones físicos como millones tiene la gente: si sumáramos todo lo que todos tenemos y quisiéramos sacarlo de golpe, no podríamos porque no existe: el dinero total es una realidad virtual, mientras que la realidad es que no hay tanto dinero físico como dinero total existe. Virtualmente utilizamos un ser exterior o un objeto para volcar todas nuestras dudas, nuestros miedos, nuestra mierda, nuestro odio, y gracias a él mejoramos, y no pensamos que somos nosotros mismos los que estamos mejorando. Se trata de un feedback, un bucle de ida y vuelta alrededor de cada uno. La locura continúa mucho más en el momento en el que damos vida y poderes a ese objeto exterior inexistente: creemos escucharlo, verlo, sentirlo y además él puede dar vida, alberga un sinfín de valores, esperanzas y sueños. El objeto o ser exterior es capaz de hacernos cambiar, de mejorarnos, de hacernos ver las cosas de otra manera. Pero prefiero no engañarme y me digo que gracias a mí mejoro y también que por mi culpa me hundo. Es por eso que el hombre es un lobo para el hombre, es por eso que durante algunos minutos puedo creer que puedo…