No lo puedo saber
porque sólo un pensamiento no basta,
y porque el único
es el mío mismo.
Lo puedo soñar
pero los sueños son sueños,
y aunque querer es poder
no siempre puedo.
No entiendo por qué mi azar
es más azaroso que el del resto,
no entiendo por qué soy más viento,
más sueño, más lejos.
Podría saber que entro
pero no sé si me quedo,
no sé si alto llego
no sé si sólo sueño.
No tengo miedo
pero tampoco orgullo, y dejo
que la prostituta de mis pensamientos
me quite el nombre
y me deje en silencio,
en el silencio de mí mismo
en el que sé que ser puedo.