De La Nada Y Del Todo
Queriendo y sin quererlo estoy demasiadas veces perdido. Por mí, por el otro. Para encontrarnos, un espacio neutral elijo: y no sé si soy yo quien establece guerras, tal vez sí. Cuerpo a cuerpo, sin entresijos, sin subterfugios, cuerpo a cuerpo, sin guerra. Lo doy, yo lo doy aunque me digan que no, aunque pueda parecer que no; y tanto como hasta perder mi tiempo, mis días, mis pensamientos. Es duro, y muchos dicen que absurdo, luchar contra algo que desde el principio está ya perdido, y no entiendo por qué seguir creyendo en algo que no existe, que no está presente. Y en una incoherencia, en una estructura sin cohesión, es hermoso pensar que la interpretación de cada uno será diferente o que mágicamente pueden coincidir, pero también que la coherencia es posible allí donde nadie con prisas podría encontrar. Es a lo que me dedico: a remedar trozos de nubes con hilo, a cortar gotas de agua, a pensar en prácticamente todo excepto en lo que debería pensar, a perder el tiempo, tenías razón, a perder el tiempo. Pero, ¿no has esperado tú alguna vez más de lo que te gustaría? Yo soy un experto en eso; también en cosas mucho más absurdas, como la capacidad del trazo fino para abolir ese blanco tan blanco del papel, aunque conseguirlo no es nada fácil…

