Un País Frágil

Este es un país frágil, y seguro que no el que más. Un país en el que siete, ocho, diez años de trabajo pueden desaparecer con un robo simple. Un país que diferencia el concepto robo del concepto hurto, pero que no sabe diferenciar verdad o mentira. Un país que paga al mentiroso y deja desnudo al sincero. Un país de ladrones: el ladrón vive al lado de tu puerta, y el asesino, y el loco, pero también el poeta. Un país del paga tú primero que nadie te devolverá después, un país de injusticia. Y a mí, que me pidieron que no mintiera nunca, ahora me piden que mienta: así nadie se pondrá de acuerdo. Fíjate cómo la sinceridad me hace vaciarme los bolsillos, quedarme pobre, y perder… y aún así no ganaría dinero con la mentira ni me sentiría más listo si lo ganara, y por supuesto que no robaría en mi vida. Eso sí: lo único que le queda a este gilipollas es volver a empezar de dos, porque de cero ya empecé hace tiempo, comerme la impotencia, acuchillar a las sombras y arrepentirme después por cortar el aire y sanar sus heridas con mi saliva, y pensar en los valores agujereados, en los valores ausentes de los abuelos, de los padres, y del chico que, aprovechando uno de mis mínimos descuidos, entró en la intimidad de mi casa a robarme los escritos…

About José Luis Andreu Berzosa

Soy una página en blanco, soy un bolígrafo, soy las ganas de vivir y de seguir soñando, soy poco, soy nada, soy infinito
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