A La Gente No Le Gusta Hablar
Una vez fuera de mí puedo llegar a pensar en lo que hago día a día, y verlo como absurdo, como excesivamente rutinario, incluso dañino (que lo es). También sucede que me vuelvo intolerante, o quizás lo sea todos los días sin haberme dado cuenta. Sucede eso: que puedo llegar a pensar, desde fuera, en cómo soy. Es una buena terapia, aunque dañina (que lo es). Me doy cuenta que las conversaciones sin fondo levantan de las sillas a las personas demasiado pronto. Ilusamente pienso que la más guapa del grupo ralentiza sus movimientos y queda la última, incluso sola, para esperar a que levante la mirada, porque supuestamente también, antes, me he reído de su conversación tan mágicamente, y sin ella saberlo le ha gustado la crítica porque también ella pensaba que la conversación era aburrida. Yo hay veces que hablo más conmigo mismo que con la gente, por no decir que siempre: y es que a la gente, creo, que no le gusta hablar.
febrero 22nd, 2010 at 19:39
Me gusta la frase “Me doy cuenta que las conversaciones sin fondo levantan de las sillas a las personas demasiado pronto” eso es verdad,la conversación sin fondo, aburre.
Yo creo que a la gente si nos gusta hablar, lo que no hacemos es escuchar.
A seguir estudiando.
Besos de Carmen
febrero 23rd, 2010 at 13:13
Es una buena frase, Carmen, estamos de acuerdo. Últimemente te veo rápida: supongo que escuchar es mucho más difícil que hablar, aunque podrían ser igual de difíciles. COnsidero que tanto una como otro requieren un trabajo grande. Yo lo enfoco más a que: no nos gusta hablar de lo que realmente sentimos, o lo que decimos con palabras de barrio: “no nos gusta rayarnos”. Besos, hablamos pronto!