El Por Qué De La Melancolía
No tengo ni que buscar. Y si busco, puedo encontrar razones filosóficas y hasta con lógica aplastante: la melancolía induce estados de relajación. Cuando se sabe hacer estallar la droga interna que destapa la melancolía, uno la puede utilizar a gusto para relajarse. Como todo, hay que saber las medidas justas. Pero para saber la respuesta no tengo ni que buscar. Pero si busco un poco puedo recordar a muchos escritores bebiendo y fumando, tristes, de verdad o de mentira, porque triste se escriben las cosas más profundas, porque la tristeza puede ser la forma más real de la normalidad, porque afina los sentidos y porque todo parece tener mejor sentido. La melancolía da paz, aleja los ruidos, acerca el silencio y promueve el pensamiento. Pero para saber por qué elijo, a veces, la melancolía no tengo ni que pensar. Porque es triste llegar a casa y no escuchar la voz perfecta, pero la voz perfecta creo que no existe. Es triste salir a la calle y darse cuenta que sólo existe un lugar a donde ir, donde uno se siente a gusto, y que hay que pagar para poder entrar. Pero pagaría lo que hiciera falta, porque es uno de mis pocos lugares, si no el único. Se transforma en melancolía la tristeza de levantarse y saber que uno todavía depende de los demás para seguir existiendo, porque para mí la mayor realización es ser independiente. Es melancolía no poder devolver todo lo que a uno le han dado, queriendo o con intereses, pero a fin de cuenta entregado y recibido. Es triste repetir una y otra vez un examen por ser ignorante, y otra vez, quizás por no reconocer lo que uno es y quiere. No sé por qué pero acabo aprendiéndome las canciones más tristes: mi repertorio está cargado de ellas; las canciones para pasar el rato no llegan a ningún sitio de mi persona, y es así porque no merecen la pena, y es así porque en el fondo no sé si son canciones o electrónica. Si por lo que sea llega a mis oídos lo que en el mundo pasa, tampoco es que sea para llenarme de placer y gozo: la melancolía es generalizada. Lo que a otros hace feliz no tiene nada que ver conmigo, y quien está feliz no sabe compartirlo conmigo porque no sabe meterse dentro de mí, ni me puede ayudar: nadie tiene tiempo o nadie tiene inteligencia, y cuando alguien los tiene no saben verbalizarla o la verbalizan tan confusa y egregiamente que es imposible entenderlos. Y puedo asegurar que en las últimas diez líneas tampoco he tenido que pensar mucho.
Por qué algunos de mis trabajos son melancólicos es fácil de saber, y es porque en algunos de los momentos de mi vida soy melancólico, y las cosas para mí no son siempre positivas y no siempre me vienen así. Quien quiera verlo de otro modo creo que se está mintiendo. Yo solo presto atención y no me miento, y cuando hay que disfrutar disfruto y cuando hay que llorar lloro. Pero no puedo ponerme a dar saltos todos los días: porque todos los días no existe algo tan grande como para ponerse a dar saltos. Y quien así lo sienta: felicidades, no sueltes nunca tu verdad, que hoy es mi mentira.
para mi seguir viva es suficiente alegría!
Para mí también, Maktub. Perdona por el tiempo sin conestar. Estoy de exámenes y las conexiones por ahí en internet me han fallado. Nos seguimos viendo en Pensatiempos. Besos!
anda pasate por maktub..
Claro Maktub. Que no te escriba en todos los post no quiere decir que no vaya entrando en maktub. Acabo de entrar, así de fácil…Y volveré a hacerlo más tranquilamente pronto, que aquí no puedo estar sentado, y a ti hay que leerte sentado muchas veces. Besos