Me es muy diferente. Escribir fluye. No requiere tanto esfuerzo como intentar leer y entender. Escribir es un acto reflejo, una sombra en el cerebro y no una zona del cerebro.
No hay lamentos, porque hay demasiado poco tiempo. No hay lamentos, sólo pasos de gigante hacia delante: que corriendo se recupera el tiempo perdido.
No me importa nadie, pero me importa cualquiera; y son tan posibles las contradicciones como ésta. Otra cosa es querer aceptar las contradicciones. Algunas son sostenibles, pero demasiadas son inaguantables, y sobre todo por quien las recibe.
Tanto has pensado, A., en tus deseos, que ya no sabes hasta dónde llegan, ni a quién. Que pensar demasiado difumina las cosas en gran medida; de vez en cuando es bueno pasarse un parabrisas por los ojos. Yo ayer, me imaginé agitando la cabeza, sonriente mirando hacia el sol.
Me encontré un lápiz, tú fuiste más rápida en cogerlo. Me lo diste y con él escribí el mundo. Te pasé el lápiz, pero ya estaba demasiado viejo. Pienso rimando, y escribo lo que pienso, a veces sin pensarlo. A mí me hace feliz, pero cada día un decimal menos. Ayer me llamaron inútil.
Cada última vez que te veo alejo la mirada por dentro, de ti. Porque me duele saberlo, pero no tan orgulloso, me duele pensarlo o imaginarlo; porque, a fin de cuentas, lo que uno imagina se cumple no tantas veces, huyendo de lo cánones. También me das tan igual que prefiero pensar en mi y mis propios pensamientos, pero huyendo de los cánones: porque si no soy egocéntrico. Empiezo y acabo conmigo, lo siento.
Bien, bien. Tres frases para cada pensamiento. Bien, bien. Me rasco la barba cuando pienso, y cuando admiro. Soy positivo, también. Tal vez eres una buena actriz, que lo sé: las procesiones van por dentro, porque quieres. No exijas llorando a los demás lo que tú nunca has dado. No pidas nada que no merezcas. La gente vale más que una canción de amor.
Podríamos tropezarnos con…joder, esas cosas cóncavas y convexas que encierran una aclaración…corchetes no… ¡paréntesis! Pues eso: podríamos tropezarnos con paréntesis flotantes y quizás todo sería raro desde la piel hacia dentro, pero normal desde la piel hacia fuera. A fin de cuentas, nos da miedo la gente.
Uff, muchacho. ¡Qué camino más largo! ¿Tú ves el final? ¿Qué final? Mierda, el final. ¡Ah! Claro. Queda poco.[…] Creo que los dos sabemos qué es el disolvente y qué es disolverse en el agua del mar infinita. Somos mar, o roca o salitre, somos sombrilla, refresco, libro. Somos, lo que importa es que somos, que es mucho más que ser nada o que no ser.
Sí, fuera. Porque nadie acaba nunca las cosas. Porque para que te dejes tú fuera es preferible que lo haga yo; porque, aunque sea el único, que no por ello eterno, sigo viendo fuera adentro.