Todavía sigue en pie esa creencia absurda que las palabras son morfina o terapia. Por venir la razón fría luego desciende, cuando el físico descansa, se para. Escalones de calma hasta la visión (es lógico no entender lo que con la razón no se entiende).
*
Te guste o no soy un rincón, un café y un cigarro. Soy hoy, pero mañana es mejor no decidirlo tan pronto, quizás esbozarlo, pero no decidirlo. No cambio mi calma por la cocaína, aunque no lo entiendas. Y tal vez no sea yo el único drogadicto en esta conversación acristalada. No me gusta excitarlo, lo entiendas o no. Mi enorme justificación es lo que a ti te falta. Lo que a mi me falta tampoco me ha destrozado la vida.
*
No te preocupes, simplemente haz lo que debas hacer para estar bien, pero no sufras. Porque sufrir se relega a aquellos que quieren estar perdidos.