La Ciénaga
He caminado por algunos lugares extraños, y podría decir que he escapado de algunos peligrosos, que estoy atrapado en otros los cuales desconozco, y que empiezo a tener miedo de la ciénaga en la que he caído. Es posible que este fango, que estas arenas movedizas sean similares a otras antiguas donde ya he caído, pero el lugar es diferente. Ahora es más triste morirse porque habiendo vencido la muerte es posible volver a morir. En estos lodos empiezan a callarse las palabras, como si entrara la podredumbre por la boca y tapara la garganta. Con la garganta tapada la nariz no respira. Pero puedo escupirlas escupiendo muy rápido y con mucha frecuencia. Y si las palabras se vuelven irracionales, ¿cómo será el pensamiento que es más abstracto todavía? Prefiero pensar menos, pero es imposible no pensar. Ya falla la cadera, que no la siento, y no recuerdo bien lo que había por debajo y por encima. Todo el cuerpo se está reduciendo. La lucha empieza a ser metafísica.
Mi huída depende de dos cosas: de mí mismo (de mi fuerza por querer salir) y de la fuerza con la que aprieta hacia abajo el pantano. Siempre el equilibrio en la balanza: cualquier movimiento hará que la balanza se ladee. Sin saber qué muevo me muevo, sin pensar, y consigo salir un poco y verme medio cuerpo cubierto de sanguijuelas que me chupan la sangre, pero los músculos, el alimento. Estoy distorsionado y veo cómo los bichos crecen y crecen a mis expensas, hasta ser iguales de tamaño que yo. Es un momento clave para seguir o morir del todo. Consigo aspirar fuerte y quitarles lo que se bebieron de mí. Cuando empiezo a recobrarme las arenas me aprietan hacia su fondo, y se me vuelve a sepultar el cuerpo, pero ahora hasta la cabeza asomándome la coronilla. Letargia. Preferiría cualquier estado menos este, pero es este: aceptación de la derrota, pero no la muerte todavía.
Es posible que esté devorado ya…
octubre 9th, 2009 at 19:51
es duro pero me ha gustado la metáfora utilizada!
octubre 14th, 2009 at 14:52
Sí. He tenido unos momentos jodidos, pero ya funcionan las cosas mejor. Aunque siempre quedan resquicios, pero poco a poco menos. A mí “la ciénaga me ha recordado” al señor de los anillos, ahora. Es como si hubiera pasado Gollum por encima de este escrito XD Besos