He caminado por algunos lugares extraños, y podría decir que he escapado de algunos peligrosos, que estoy atrapado en otros los cuales desconozco, y que empiezo a tener miedo de la ciénaga en la que he caído. Es posible que este fango, que estas arenas movedizas sean similares a otras antiguas donde ya he caído, pero el lugar es diferente. Ahora es más triste morirse porque habiendo vencido la muerte es posible volver a morir. En estos lodos empiezan a callarse las palabras, como si entrara la podredumbre por la boca y tapara la garganta. Con la garganta tapada la nariz no respira. Pero puedo escupirlas escupiendo muy rápido y con mucha frecuencia. Y si las palabras se vuelven irracionales, ¿cómo será el pensamiento que es más abstracto todavía? Prefiero pensar menos, pero es imposible no pensar. Ya falla la cadera, que no la siento, y no recuerdo bien lo que había por debajo y por encima. Todo el cuerpo se está reduciendo. La lucha empieza a ser metafísica.
Mi huída depende de dos cosas: de mí mismo (de mi fuerza por querer salir) y de la fuerza con la que aprieta hacia abajo el pantano. Siempre el equilibrio en la balanza: cualquier movimiento hará que la balanza se ladee. Sin saber qué muevo me muevo, sin pensar, y consigo salir un poco y verme medio cuerpo cubierto de sanguijuelas que me chupan la sangre, pero los músculos, el alimento. Estoy distorsionado y veo cómo los bichos crecen y crecen a mis expensas, hasta ser iguales de tamaño que yo. Es un momento clave para seguir o morir del todo. Consigo aspirar fuerte y quitarles lo que se bebieron de mí. Cuando empiezo a recobrarme las arenas me aprietan hacia su fondo, y se me vuelve a sepultar el cuerpo, pero ahora hasta la cabeza asomándome la coronilla. Letargia. Preferiría cualquier estado menos este, pero es este: aceptación de la derrota, pero no la muerte todavía.
Es posible que esté devorado ya…
es duro pero me ha gustado la metáfora utilizada!
Sí. He tenido unos momentos jodidos, pero ya funcionan las cosas mejor. Aunque siempre quedan resquicios, pero poco a poco menos. A mí “la ciénaga me ha recordado” al señor de los anillos, ahora. Es como si hubiera pasado Gollum por encima de este escrito XD Besos