Es posible que dedicaras una vida entera a buscarlo, pero no existía: hoy he hablado con dios y me lo ha negado. Quince años guardándolo para quemarlo; no hay nada que tenga valor. Buscando el tesoro en todos los mares del universo no sabía que estaba dentro de mi bolsillo.
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Cuando mire hacia atrás no podré sonreír con la mirada pícara, porque me la robaron. Si no me la robaron me obligaron a no tenerla. Así que agacharé la cabeza y seguiré caminando, pensando en qué vivencia me hará recuperarla.