Veinte
Me lanzabas dardos desde los ojos a los ojos, a los hombros, a las manos. Después de no haberme equivocado nunca me equivoqué dos o tres veces. De alguna manera tenía que pagarte tu No: yo también soy persona.
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No quería escucharte: me hacía demasiado daño. Romper una ilusión cuando se ha creado es de las más árduas y tristes de las tareas.
agosto 31st, 2009 at 12:01
la verdad es que esta reflexión si que es buan, sobre todo la segunda, la de la ilusión!
me gusta como eres capaz de describir en dos frases realidades tan profundas!
septiembre 1st, 2009 at 8:58
Es triste como medimos las equivocaciones de los demás y como minimizamos las nuestras.
Que bueno seria si fuéramos capaces de decir, expresar, compartir en definitiva decir lo que pensamos sin hacer reproches.
Equivocarse es lo más fácil, todos y cada uno de nosotros nos equivocamos.
Seamos generosos con las equivocaciones de los demás si yo quiero lo mismo para mí.
Matar una ilusión es triste, pero siempre una ilusión tiene que dar paso a otra… y seguir.
Un fuerte abrazo
Carmen
septiembre 4th, 2009 at 12:04
Gracias Maktub. La potencia de la escritura está, para mi gusto, en ser capaz de ver la realidad como es y escribirla con las palabras más sencillas; hay que escudriñar mucho la realidad para conocerla. La verdad que no puede ser contradicha o puesta en duda es mi mejor máxima. Busco esas verdades. ¿Quién puede afirmar que deshacer una ilusión es fácil?
Tienes razón Carmen: reprochamos sin parar.Es difícil no hacerlo. LA sensación negativa siempre va a existir (las cosas cuando duelen, duelen); el remedio está en saber calmarse y saber expresar. El valor también está en la persona que recibe el “reproche”. Hay que saber aceptar una crítica. Cuando se cierra una puerta se abre una ventana (y esta creo que es una frase tuya). Supongo que tendrá que ver con la presión del aire Jeje Un beso