P. Y Yo
Miro a P. de reojo, y gracias que la tengo cerca porque estoy perdiendo ya la vista. ¡Me estás olvidando!, me dice indignada, y tiene toda la razón. Me estoy perdiendo en un largo silencio. Los que establecieron las normas de la gramática me están encarcelando a través de sus normas, y los que establecen otras leyes también lo hacen, y así ya no sé lo que pensar: ya no sirve el amor propio, no me lleva a ningún sitio; amarme no me hace mejor que otros. La libertad del pensamiento no le hace a uno más libre ni más potente, y quizás sí más solitario.
La suavidad de las manos de P. es, posiblemente, de las vivencias más placenteras, y es una lástima que tenga yo de plástico las manos, porque siento menos que el plástico e imagino más que la locura. Decírselo a P. no la va a hacer cambiar nada: el amor no se pide, tal vez es lo único que no se compra, quizás sea eso dios: no lo vi nunca y creí toda la vida en él…qué triste, y que me perdonen todos los crédulos engañados; yo empiezo a perdonarme a mí mismo.
Todos los No recibidos me han ayudado a dejar esta droga: gracias por ayudarme a dejar de escribir, me estaba quedando ciego con tanto sentimiento suelto. Ahora empiezo a no sentir nada y ni tan siquiera pienso para no perder el tiempo. Es un placer no saber quién soy y gustarle más así a la gente. La guerra es contra el fuerte y no contra mí, así ni salgo corriendo ni pierdo.
Pero empiezo a entenderlo de otro modo, el mejor hasta hoy. El fin importa aunque es desconocido tantísimas veces. Yo lo que intento es darle la vuelta a los ojos, hacia dentro. Los medios cada vez son más raros, más inconexos, casi irracionales, como cuentos de fantasía, como dios o como mensajes en clave: millones de letras sin aparente sentido.
febrero 15th, 2009 at 18:35
No la olvides, solo cambia tu forma de verla. Si tanto significo para ti no merece ser olvidada.
febrero 20th, 2009 at 23:55
Supongo, Krizio, que las cosas que realmente importan nunca se olvidan. Supongo también que los modos de ver evolucionan muchas veces porque crecemos, porque ganamos edad y experiencia. Muchas veces las cosas no cambian y es una pena.
junio 8th, 2009 at 18:50
¡Sustituye a P. ! Si ella no te corresponde no merece la pena dedicarle tanto tiempo. Quizá sería mejor canalizar esa energía que inviertes en pensar en ella en buscar a alguien más afín a tí, seguro que muchas se pelearían por conocer a un futuro médico tan interesante y atractivo como tu. Besos y suerte
junio 9th, 2009 at 15:16
Hola Lucía! ¿Eres mi Lucía antigua? Y perdona por lo de “mí”, pero no deja de ser verdad. Bueno, te entiendo perfectamente. Creo que es el mejor consejo que puedes brindarme, pero ¿cuántas veces nos hemos enamorado de alguien que nos ignora y pese a ello hemos continuado enamorados? Ahora que me hago un poco mayor (hice 25 hace poco) empiezo a entender tu consejo mejor que nunca, pero le daré alguna última oportunidad en el amor a P. Gracias, hasta pronto!!!!