Pensatiempos – J. L. Andreu Berzosa » 2008 » Noviembre
Debería dejar que me comieras el alma, sin pensarlo. Olvidar mi nombre, mi nada. Debería morir en tu orgasmo. Debería borrar tus palabras, cerrar tu boca con besos, desnudarte hasta más allá de la piel y olvidarlo cuando despierte. Tendría que creer en el silencio, olvidarme de mi imperfección y pelar mis raíces. Grita al viento y a la cara sin identificar el mensaje. Vuélvete loco en la vida porque tras la muerte no habrá locura. Tendría que alimentarme de tus sueños, sorber tus sudores, revolcarme en tus lágrimas y reírme del dolor. Animal como soy, sin conciencia, sin pausa, sin miramiento, sin razón, sin orden, sin lógica. Tendría que atender tus miradas y responderlas con la misma fuerza, con el mismo calor, abrazar tu cuerpo y hacerlo mío al menos durante unos minutos efímeros y virtuales e irreales. Pero cierro mis ojos, los aparto y me hago diferente, raro, inasible. Soy una burbuja de piedra, una marioneta fabricada por el miedo de otros, un nadie, alguien que no dirige, un dirigido. Soy menos que el silencio.
Y, mientras, viene el lobo absurdo, vacío, acechando con su miedo al dios de las tinieblas cansado, al niño perturbado, a la cuna protegida por las sombras, por el hechicero, debilidad a fin de cuentas. Que lo que existe, en resumidas cuentas, es un orgasmo canalizado en palabras, una vivencia metafísica de tres dimensiones esculpida en dos…Al final, el silencio de contención, es devorado por un ruido simple.

