Inicio » DIARIO » Anticoagulante

Anticoagulante

            La repulsión de la gente, su miedo, lo valioso de su tiempo -sólo para ellos, nunca compartido-, nos juntó a todo el grupo en esta geografía compartida; que si sobrevoláramos más allá de los muros que la encierran -hubo muros y los seguirá habiendo- veríamos a cientos o miles de personas que bien cabrían como miembros de nuestro grupo. Fuimos mocosos impertinentes, infantes que hablaban como adultos, sufridores y malentendidos, filósofos sin título, soñadores, sufridores (dos veces). Y lo que fuimos y somos se ha alimentado con la separación del resto (¿normal?, ¿dolorosa?), con sus silencios vacíos ante nuestra presencia, los desplantes, las caras serias. Tuvimos que cambiar de hogar decenas de veces, padecer la punzada de miradas envidiosas, seguir caminando mirando al suelo, retrasarnos algunos años. Escuchamos música que no existe o que hay que buscar demasiado. Visionamos películas que nadie ve o que nadie entiende. Perdemos el tiempo y suspiramos, absortos en nimiedades. Y perdemos, para el resto perdemos, y por eso tantas veces perdemos para nosotros mismos. Pero un día nos encontramos con algún miembro del grupo, o concertamos momentos para juntarnos todos, porque cada uno se ha reconocido como uno y único y entiende la individualidad del otro, nos juntamos para darnos cuenta que la vida es algo más que una soledad llena, que es una soledad compartida. Nos juntamos para enfrentar los problemas, pocas veces tan solo nuestros y casi siempre de fuera, pero tan asimilados hasta ser nuestros. Hablamos de heridas y curaciones, de enfermedades vividas y de remedios, de plantas y drogas para agudizar las visiones, de encontronazos, de caídas, de futuros sueños. Y nos adentramos en el mundo, en la calle, tras la despedida, con orgullo maltrecho y cabizbajos, pero con orgullo, para enfrentarnos a él y al día a día denso del cual soñamos con ser anticoagulante.

DIARIO

2 Comentarios to “Anticoagulante”

  1. Hola!!!
    He leído tu escrito y tengo unas preguntas para ti: vas a dejar que la hierba siga creciendo sobre el camino? Vas a dejar que se acumulen mas piedras sobre él hasta que llegue un momento en que no veas lo que hay al otro lado del muro? Piensas tirar cinco años de confidencias, de momentos irrepetibles, de risas, de lágrimas, etc por la borda sólo porque el orgullo te ha vencido y no eres capaz de quitar ni siquiera unos granos de arena del maldito camino?
    Si es así, si tu orgullo puede más que todo lo que hemos pasado juntos lo respeto, pero me duele en el alma; tal vez hemos vivido las cosas de forma diferente y no han significado lo mismo para ambos, lo que todavía me duele más.
    Ya no estoy dolida por lo que pasó; no te culpo por lo que sentiste, es más, lo entiendo, aunque también te digo que la forma de manifestarlo no fue la adecuada. Ya nada de eso importa; sólo me quema el que te hayas quedado de brazos cruzados, almenos, a mis ojos, porque me das a entender cosas que, sinceramente, no me esperaba.
    Te hecho de menos, pero no soy yo quien tiene la pelota en su tejado; no puedo acercarme, sólo mantenerme expectante.

  2. José Luis Andreu Berzosa

    Vaya, simplemente YO. Veo que te ha resultado más fácil escribir que hablar.Me alegra que te expreses. También lo he pasado yo un poco mal.Me da la sensación que soy el único que se equivoca (y no sólo contigo). No me duele dar algo bonito y que siento: mis abrazos son sinceros. No me tiene que sentar mal el darte cariño y menos a ti, que te quiero mucho. ¡No me hagas sentir mal! Hubiera preferido que hablaras conmigo ya que me tenías cerca. Yo no salí corriendo, pensé que la que tenías que hablar eras tú, por eso respeté tu silencio (no es mi orgullo; mi orgullo no lo tocaste tú). Yo no tengo nada nuevo que contarte, solo que sigo siendo tu amigo hasta que tú quieras. Bueno, gracias por romper el silencio, hablamos a la vuelta. Besos y abrazos!

Dejar Un Comentario