…Un premio que circula por manos de alambre, llenas de huecos por donde se escurre… Un tesoro cincelado por los pensamientos de una gran energía que no tiene nombre… El punto donde se entrecruzan dos deseos, desde el cual salen divergentes dos líneas, fugazmente. Una unión que dura poco tiempo, pero una unión…Un producto demasiado maleable, demasiado manoseado. Una química poderosa implícita, pero de elementos distantes… Una estrella fugaz de origen incandescente, que pierde su fuerza con el rozamiento…Incontables preguntas sin respuesta o cuya respuesta es infinita, que para obtenerla deberían confluir todas en el mismo punto… Matemáticas de un momento, presentes pero ausentes, reales, útiles, pero subjetivas… Vale, creámoslo así, pero tendré que mentirme. Vale, aceptémoslo así, pero en algo saldré perdiendo…No sé qué puedo hacer por él, pues lo tiene todo pero no puede acceder a nada. Y nadie podrá opinar, porque se opina sobre cosas ciertas y puntuales y nunca se opina sobre sensaciones. Las sensaciones, dicen, son mentira; cuando las sensaciones son las verdades más reales. Y aventurarse es sólo de locos…Hacerlo extremo es esperar a que la estrella fugaz se apague, hasta que se convierta en ceniza, en su último aliento. Las cenizas no alimentan más que ceniceros. O tal vez en el extremo esté la más pura de las respuestas, como pensarían los soñadores. Pero de ellos y de ello sólo se reportan oscuridades, olores, fuego, incertidumbre y un gran silencio. Tal vez nadie quiera saber lo que para mí es grandiosamente bello…
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