Feliz Año Desde Pensatiempos
Hace unos días leí en el periódico que habían más depresiones durante los días de fiesta, como ahora en navidad. Supongo que las personas tenemos más tiempo para pensar en nosotros ahora, que no durante la rutina o el día a día de trabajo. Hay más depresiones, quizás, pero hay más tiempo de reflexión positiva. Pienso mucho en mi conducta y en mi manera de ser prácticamente todos los días de año, pero es ahora que estoy rodeado de mi familia, en casa, con tiempo, cuando mejor veo las cosas. Ha pasado un año desde la última vez que viví esta situación de reuniones, cenas, regalos, conversaciones, fotos, tantas y tantas cosas. En un año las cosas han cambiado, he crecido. ¿Sigues escribiendo? Sigo escribiendo, eso lo llevo conmigo, pero menos. Quizás ahora pienso menos y mejor, pero más en la gente y menos en mí. Salgo de mi burbuja para entrar en otras, y es mejor: comparto la misma burbuja con la gente y con mi familia. También tengo tiempo para seguir ahondando en la medicina, mi futuro o uno de ellos; incluso me sorprendo hablando con amor de mis estudios, y quiero darme cuenta. Sigo pareciendo y siendo firme en mis convencimientos, y la gente sigue sorprendiéndose de ello, incluso me reprimen con amor y con envidia. Vuelvo a ser niño (más niño) gracias a un niño: difícilmente podría haber sido de otra manera. Y me gusta. Me doy cuenta de lo joven que soy y de lo que me queda por aprender, y me gusta. Y me doy cuenta que he crecido porque es lo que me devuelve cada mirada o muchas de ellas. Estoy en casa, con mi familia y tengo en mí una parte de ella y una parte que es personal, que vuela. Ha pasado un año más y tengo que agradecer que sigo aquí, despierto; que ni la enfermedad, ni el azar, ni la mala suerte, ni la locura, ni los lobos internos, ni nada ha impedido que siga aquí un año más. ¡Feliz Navidad! ¡Feliz año que comienza!