El sol me destapa las impurezas pero embellece cada punto y cada línea de mi cuerpo. Pero también manifiesta la absorción de la tinta del papel donde escribo, poesía, que es como una continuación de mí: yo ahí fuera, pero ahí fuera el yo de dentro. La línea azul celeste y recta acaba por ser curva, ancha y de azul oscuro, pero queda en cada rasgo de la palabra escrita algo de ayer, del momento anterior y, sobre todo, hay una gran parte de mí. El sol transforma un poro de la piel (simple poro en la oscuridad) en un gran pozo oscuro con abertura brillante. Y la piel es húmeda y no gris, y el vidrio es reflectante y no sólo un cenicero. Y me siento magnífico y grande por pararme ante el ruido, por sentarme a tomar un vasito de café. Hay quien necesita litros de alcohol, incluso peyote, y yo bebo la droga más potente todos los días, ahora, con este vasito. Y cada sorbo es volar por el cielo construido por mi propio pensamiento. Cada tres que pasan una piensa que soy engreído, chulo, creído, falso. Al menos tienen una idea de lo que soy, cierta o no. Se me va el sol y con él me voy yo hasta otro momento perfecto…
Archivos
Categorías
Enlaces Personales
Acceso
Te mereces tantos momentos perfectos como pensamientos asaltan tu mente.
Me sorprende ese lenguaje positivo (“me siento magnifico y grande, volar por el cielo…”) y me agrada saber que también te gusta expresar esos buenos momentos.
Gracias una vez más por compartir tu yo con los demás.Besos de una admiradora
Gracias Lucía! Si tuviera tantas momentos perfectos como pensamientos creo que viviría volando del placer. Por supuesto que me gusta expresar esos buenos momentos, pero antes hay que tenerlos. Ha costado que llegaran, pero han llegado. Besos, hasta pronto!