Cirano De Bergerac

No es éste quien siente, sino el otro, el mejor, el que sale en televisión, del que se enamora la gente, el bueno, el incorregible no por gusto propio sino porque no tiene corrección alguna. El malo, el perverso, siempre es el que habla en silencio, el que da las explicaciones más terriblemente verdaderas. El otro las modula, las modifica, las hace creíbles y sinceras, grandes, mágicas, poesía y literatura. Pero es el otro, el oculto, el escondido quien dicta, quien manda. Es el Cirano de Bergerac y su canal: el que siente y el que emite, el verdadero y el menos verdadero, el sentimiento y el acto. El Cirano delinque, el actor da las explicaciones pertinentes.
Al delinquir parece que todas las miradas se centran en el objeto y menos en el delincuente. Es peor, falsamente, el pecado que el delincuente. Pero sólo en el primer momento. La cabeza, por medio de los sentidos, va al objeto antes que al que lo utiliza, pero después, al procesar el sentido en el que el objeto es utilizado, la mente discierne la culpa de la persona. Hay objetos que sólo tienen un uso porque sólo significan una cosa: son malos. Los significados son acotados por el peso de la mentalidad de la mayoría, por el peso del tiempo marcando ese significado y no por la aparición de miles de significados de la misma cosa. Es difícil encontrar más significados a cosas que, históricamente y socialmente, han significado lo mismo. En el fondo todos aceptan, todos saben, todos quieren y ninguno cambia el significado, porque superficialmente nadie acepta, nadie sabe y nadie quiere.
Y mi Cirano vuelve a delinquir, porque le necesidad vence a la voluntad. La voluntad no es fuerte cuando la decisión no es fuerte, y lo que gano ha de ser más grande que lo que pierdo. Y si el objeto del delito conlleva el peso inmenso de la historia como hombre, la voluntad no es más que un papel de fumar peleándose con un papel de plomo. Sólo queda transformar el delito en algo diferente, cambiarle el nombre, verlo desde otro punto de vista, dirigir la mirada hacia otro sitio como despistándome y seguir diciendo que no quiero, que no sé cuando sé demasiado bien que quiero, y peor aún, que necesito…

About José Luis Andreu Berzosa

Soy una página en blanco, soy un bolígrafo, soy las ganas de vivir y de seguir soñando, soy poco, soy nada, soy infinito
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