Haciendo Habitable
Las palomas han dejado aquí su huella, aunque hace tiempo que no vuelan por esta ventana, aunque algunos pájaros tienen la libertad de mirar a través de ella. Dentro huele a cerrado, pero no a viejo o a extranjero. Los trapos están rígidos, las motas de polvo se distinguen en el suelo. Cuando muevo el mueble de la televisión queda el rastro del movimiento del mueble en el suelo. He visto una cucaracha en la cocina al mover los platos que algún día alguien limpió y he sentido congoja. Después, cada vez que entraba en la cocina tenía que encender la luz. Con tiempo he perdido ese sentimiento porque ya no la veía. Estará, pero en otro sitio.
Me gusta construir desde el desorden, aunque me resulta cansado. Es prefecta la sensación de descubrir el orden donde estaba el desorden: es ese mi futuro, un placer importante. Los trapos ahora tienen un movimiento natural y flexible, en el suelo no hay polvo, el cuarto está en orden y da gusto estar en él: escribiendo, pensando, perdiendo la vista por sus rincones, durmiendo…
agosto 10th, 2007 at 23:39
Amic puedo ponerme en tu situación, ánimo y a luchar, es un camino largo, pero venceremos y seguiremos en pie sin desfallecer.
Que bonito es construir desde el desorden.
Mañana parto a las 6:30 de la mañana al siglo XVIII, ya te contaré o verás documentos gráficos.
Salud
agosto 11th, 2007 at 21:22
La verdad es que es toda una suerte poder ordenar desde el desorden, pero como todo, cuesta bastante enfrentarse al primer desorden, y al segundo, y al tercero. Poco a poco, sin desfallecer como tú dices. Ya me contarás esa nueva aventura del siglo XVIII que desconozco. Te contaré por escrito alguna cosa nueva…FIns pronte, seguimos en contacto!!