Pensatiempos – J. L. Andreu Berzosa » 2007 » Junio
En todas las camas
Y lamiendo todos los sexos;
Con el mismo líquido del deseo
Doy origen a este pensamiento.
Pensamiento caníbal
Animal como el deseo
Te destruyo con el odio
Del amante engañado
No como si
Sino siéndolo.
Con el dolor que aprieta el vientre
Con la resistencia a la muerte
Porque morir no quiero
Apretando el cuerpo
Brama mi sentido
Cuando te recuerdo;
Y te recuerdo lamiendo sexos
Regalando tu cuerpo
Vendiéndolo en todas las camas
Riendo, olvidando,
Mintiendo, mente en blanco.
Y tal vez sea la ira
De una simple mentira
Pero con mentiras
Es mejor no seguir viviendo,
Y rompiendo
Cierro mi herida
[aunque no la sano]…
Construiremos nuestro mundo,
dentro de este mundo maldito,
dentro de una caja de cerillas.
En ella cabrán nuestros miedos
y nuestros besos de niños.
Obligaciones casi que no,
sólo sueños, silencio y amor,
esto que está tan mal visto.
Antes que paredes, papeles
podemos poner como paredes
en nuestra casita de cartón,
pues así pintaremos en ellas.
Casita de cartón cerrada,
por donde no quepan las miradas,
por donde no pasen las palabras
que tanto daño hacen a veces.
Dentro de una caja de cerillas
cabremos los dos sin duda,
sin apretura, holgadamente.
Sencillamente no pediremos más
que una minúscula cajita
que nos permita estar solos,
querernos y abrazarnos sin ojos
que se claven a nuestras espaldas.
¿No crees, amor, que es esta
una buenísima idea?
¿Sobrará espacio para nuestro mundo
en una caja de cerillas?
¡Hola bajita! ¿Cómo te encuentras? Te escribo porque ya no vienes a visitarme, porque hace tiempo que no te veo. Supongo que parte de la culpa es mía, por no decir de mí, por no dar señales de vida. Tal vez sea esta idea de no querer molestar, de querer ser autosuficiente, del amor al aislamiento al que creo que me han destinado. Pero tal vez sea esta idea un mecanismo de defensa para no escribirte que me olvido de ti algunos días. Pero también es cierto que me acuerdo de ti muchos otros días, que por eso te escribo, para decírtelo. ¡Qué complicados e intrincados son los pensamientos y las palabras! Pero a fin de cuentas, me gustaría decirte la verdad y, además, lucho por encontrar la verdad, la mía propia, porque la verdad de los demás empiezo a destinarla al olvido, sin dejar de pensar en ella. Buscando la verdad de los demás he olvidado la mía. Pero me he dado cuenta y quiero centrarme en mi verdad hasta el día que pueda buscar otra verdad junto a una persona que me quiera sin rencores, ni miedos, ni prisiones. Como ves he cambiado poco pero he crecido mucho.
He tenido que hacer este punto y a parte. Esto significa que quiero pensar lo que te digo, porque es importante para mí. El simple hecho de escribirte ya significa que eres importante para mí, y lo que te digo también. Nos hemos distanciado sentimentalmente porque creo que te has hecho una persona más fría, en el sentido que piensas que no le importas realmente a nadie. Creo que eso no puede ser así, porque, sin acordarme de ti todos los días, te tengo muy dentro de mí, tanto hasta poder decirte que tú eres yo. Mis palabras, mis represiones positivas, mis esfuerzos, mis ganas, mi coraje son tuyos porque nadie mejor que tú me los ha enseñado, y los defiendo y los adoro. Y me gustan y estoy contento de tenerlos.
Perdona por no llamarte más a menudo, por no querer darte más. Sabes que me gusta dar de mí lo más positivo, lo que más llena, y últimamente todo eso no ha existido en mi vida, todo lo contrario. He fallado, he vuelto a fallar, pero de los errores se aprende. Espero que llegue el día en el que obtenga mi recompensa que será cuando te llame, cuando intente verte, para darte algo bueno de mí y no ahora que parece ser que es mi mal momento. Es egoísta actuar así, pero soy así. Aunque si te das cuenta, te escribo con un tono más bien triste; sólo es un anzuelo que te lanzo para decirte que sigues a mi lado aunque estemos lejos. Simplemente un beso, un hasta luego…
Imaginario es el mundo interior de este escritor, es un sueño despierto. Pero Imaginario es abril de dos mil siete, es el relato de una evolución, el cúmulo de muchos años de vivencias, una progresión de pensamientos reflejada en un soporte gráfico. Imaginario es una lluvia oscura que reblandece la tierra hasta hacerla impracticable, pero una lluvia que me mantiene en casa, cubierto. Además es la imagen de una lucha que continúa: Búsqueda, Futuro y Mejora de la expresión. Imaginario es medianoche, donde se despiertan las caras ocultas, donde tiemblan las campanas, donde salen los lobos a su acecho. Imaginario es Ocho Y Medio de Nacho vegas, una canción que me sanó de una enfermedad para meterme en otra, un apoyo, un suspiro, una droga. También es Ser O No Ser, perderse por el camino para intentar encontrarse, voces perdidas, preguntas retóricas, alegrías apagadas y nuevas esperanzas. Imaginario es mi nuevo trabajo personal, un reto superado…
Corre esa droga por mi sangre; y me mueve los brazos, los hace convulsionar, despacio, como si todavía fuera yo dueño de ellos. Y sudo por la cabeza, noto frío en las patillas, siento cómo se moja el pelo y cómo cae la gota de sudor hasta la mandíbula. Sé que todo mi ser cabe en una gota de sal, agua y lisozima. Y con ella me muevo, pero por otro lado siento mi cuerpo grande nefasto, quieto, anclado. La cabeza rígida, las vértebras cervicales cimentadas, de piedra. El mínimo movimiento del cuello me hace pensar en el rasgar de la piedra arenosa en el papel. Pero tengo otra vida más libre, así que vuelvo a ser esa gota de sudor. Ahora no existo, ya me he secado quizás por el calor de fuera, de la habitación pero de la calle. Me invento un nuevo personaje, además el cuerpo me ayuda con sus efluvios. Ahora soy ácido que subo desde el estómago o más allá para salir por la boca. Me siento fuerte porque arraso todo por donde paso. Siento flaquear al esófago, que rechina, que se estremece, que grita entre espasmos de crecimiento y encogimiento. La faringe hace lo mismo; por supuesto que su esfuerzo por ayudar a su compañero no ha servido para nada: el esófago ha sufrido mucho, quizás menos de lo que podía haber sido. La boca es una caverna fuerte, siente poco y escupe, hacia dentro o hacia fuera, todo lo que le llega. Querida boca, es una pena que no te fijes en los pequeños detalles. Así, soy ácido, y vuelvo a mi origen, marcha atrás. De nuevo vuelvo a notar las vértebras del cuello duras, sin movimiento. Alzo el brazo y froto mi mano contra el cuello. Doy calor para facilitar que el líquido de las almohadillas se mueva, para que estas crezcan, las estimulo. Vuelvo a saltar de conciencia: estos nervios me están matando. Me pongo una canción de Quique, me fumo un cigarro, porque después tendré que seguir estudiando…

