De nuevo vuelvo a este diario, que he llamado Pensatiempos, para destapar la máquina de las ideas, del pensamiento, para quebrar el bucle cerrado y darle una apertura. Comparo Pensatiempos con un pozo, en el que escribo rasgando el musgo de sus paredes. En una cárcel externa existe un hueco con luz que es este diario.? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ?
Me siento de espaldas al norte del autobús. Así el terreno de fuera corre al revés de como lo hace normalmente, y, además, viajas con velocidad. Después de las primeras náuseas escucho esa voz: No puedo ir al revés en el autobús, me mareo. Pero no me pasa en el tren. Así que, mareado, intento buscar la forma para que no me pase. Hasta el final del viaje tuve esa extraña sensación. Físicamente tiene una explicación: el cerebelo es incapaz de encajar la información que los ojos le proporcionan.? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ?
Últimamente nadie se sienta a mi lado en el autobús, y me pregunto por qué. Ha sido toda una experiencia ver las cosas al revés: es como viajar por una ciudad totalmente desconocida, la cual has recorrido muchas veces.? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ?
Nadie me conoce y eso me gusta y eso me entristece. He ido a sentarme al lado de un amigo y no me ha dicho ni hola. Qué curioso, me he dicho por dentro. Realmente estoy solo y prefiero, ya tiempo atrás, hablar conmigo que con los demás. Me he levantado sin despedirme para irme. Y me he ido, y antes de atravesar la puerta de salida he visto a la chica que me gusta sin nombre. Todo sigue igual, no ha cambiado nada…
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