La casa está vacía.
Un viejo tocadiscos suena allá al fondo.
Huele a humo de tabaco,
suspendido en el aire,
recién quemado.
Pero también huele a calma,
porque la calma también huele, a veces.
La casa es vieja:
lo narran sus paredes.
Se abre una puerta
tras el llanto de las bisagras.
Detrás: una mesa solitaria.
Cuatro versos en un papel macilento
de un poeta desconocido,
y el papel encima de la mesa.
Las ventanas abiertas:
la frontera del mundo maldito
o el fin de la vida que quiero.
Bajo, sobre los adoquines desgastados,
muerto el hombre.
Buuff, que chulo!
Me ha encantado Jose Luis.
Besos
Gracias teta!. Es un poema diferente, con un nuevo concepto. Es de 2004, cosa que sorprende aún más. Me gustan personalmente 2 versos: la frontera del mundo maldito / o el fin de la vida que quiero. La ventana es la referencia…Dan mucho que pensar. NOs vemos pronto!!! Hoy subo mi poema número 500, espero que te guste, besos!
eso te iba a comentar yo, es diferente, es mas lo veo muy forzado, creo q he leido cosas mejores, pero bueno esta bien que pruebes hacer cosas diferentes.
Vaya, a mí no me parece forzado, todo lo contrario. Lo escribí sin pensar en rimas, sólo en lo que quería decir. Por eso es menos forzado. Es un poema raro, pero bonito para mi gusto. Si es cierto que hay cosas mejores. Seguimos en pie!!