Ya se acalla la voz,
como el tiempo, como el amor.
No habrá más paso por las montañas,
no más fugas sobrevolando alturas,
no más amor…
Hay canciones de bienvenida
presentes toda la vida, recuerdos,
y hay canciones de despedida.
Se acalla la voz, termina,
pero empieza la droga del olvido
como una puerta nueva.
La puerta está cerrada,
tristemente cautiva, a la espera
de ser abierta para mostrar
una palabra desconocida,
un sueño incumplido hoy
para ser mañana cumplido.
Hay canciones de despedida
que acaban con la nota
con la que empieza la canción
que abrirá los ojos dormidos,
que avivará el corazón dolido.
Una nueva puerta, una nueva canción,
un nuevo mundo mejor