Me pregunto acerca de la necesidad de hacer daño al otro o mejor dicho de la necesidad de sentirse superior al otro. Supongo, puesto que la respuesta quedará en el aire, que tener la necesidad de sentirse superior denota una inestabilidad interna, una sensación interna de pequeñez, de debilidad. Supongo que sentirse superior y ponerlo de manifiesto supone una falta de altruismo, quizás de empatía. Darnos cuenta de cada acto y de cada conjunto de palabras que emitimos, es sumamente difícil, pero a quien le guste examinarse, a quien le guste afinar su relación con los demás, a quien le guste evitar los problemas y hacer daño al otro, darnos cuenta de estas cosas es de suma importancia. Personalmente he pecado de sentirme superior y, cuando me di cuenta, caí en ese pozo oscuro de la realidad, en esa náusea. Pronto quise cambiarlo. He cambiado y sigo mejorando y sigo afinándome y aprendiendo. Ahora me resulta más sencillo percatarme de cuándo la gente me hace daño o, mejor expresado, de cómo la gente utiliza ese mecanismo de defensa. No olvidemos que sentirse superior, demostrarlo y no ser altruista supone una falta de autoestima, un sentimiento de pequeñez interior. Como todos los malos actos, no quiero decir que esto sea malo y que lo condeno y ya está, sino que cualquier error y acto negativo puede ponerse de manifiesto (que es lo que estoy intentando hacer) para así poder trabajar en la mejora.

En tu mundo la gente viene y la gente se va. Puedo ser la imagen borrosa de las cosas bajo el efecto de la droga; supongo que es mi destino o a lo que me destinas. Yo, como hombre, puedo destinarte a ese rincón que ya sabes, pero sé que eres más y por eso salgo de tu mundo corriendo para venir al más interno mío y masturbarme mentalmente… Dejo de lado la naturaleza impuesta y la rompo para acercarme más a ti, porque, pudiendo tener lo que todos ansiamos quiero tener lo que todos desconocemos: la simple y enorme realidad. Más grande y precioso que mi papel aburrido de día a día no existe ninguno, por eso sabes mi nombre y yo no sé el tuyo, pero no me quedará el poso en el vientre de decir lo que realmente soy. Que no importa quién eres sino el grado de realidad que expresas, tu lucha interna. Real e incomprensible es el ascenso de tu perfume que, sin haberte tocado, está pegado entre mis dedos. Real es que seguimos caminando juntos, pero uno ha cambiado y el otro no lo ha hecho…Además quiero pelear por ser alguien y no una piedra más dentro del mismo pozo, pero aún así, aún siendo un papel ya me has seducido, ya me has vencido, ya has entrado en mi mundo sin haberlo pedido ni pagado, de todos modos nunca te lo hubiera cobrado ?

DigoDiego es la nueva sección que estrena Pensatiempos. Se trata de frases individuales para la reflexión, como las que suelen aparecer en las agendas, pero estas frases son desconocidas. Algunas de ellas no cuentan más que con cuatro palabras. La idea es ir publicando una a una directamente en esta sección, y cuando hayan unas tres o cuatro nuevas serán publicadas en la página principal. Una cosilla más: si habéis trasteado por Pensatiempos, igual sabéis que he subido los números que tenía hechos de Psicoanálisis, los cuales podéis descargaros desde la sección Psicoanálisis. Están en formato PDF –acrobat reader-, no ocupan mucho. Espero que disfrutéis tanto de las frases de esta Nueva sección como de los números que dejo colgados en Psicoanálisis. Hasta pronto. Os dejo con el primer DiegoDiego:?

- Morimos pero somos inmortales. La inmortalidad se produce por el recuerdo, por la impregnación de cada persona en todo lo que le envuelve. La sabiduría, los valores, los sueños, el amor…son compartidos y cedidos por medio de los hechos y las palabras.

Me niegas porque un día negaste que en tu vida pudiera existir la Ilusión. Niegas que en las personas pueda existir la felicidad, la fidelidad y el amor, por eso me niegas a mí. Pero pese a todo sabes que existe una persona, yo, que sigue creyendo en estas cosas (con creencia infantil, pero ¿qué es la edad adulta sino la búsqueda constante de la infancia perdida?).? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ?

Los cánones, la tradición, el boca a boca u otras farsas me quisieron enseñar que la mujer tenía el ideal de fidelidad y amor, pero, como pensamos mi compañero Gerard y yo, el hombre es más fiel y amoroso que la mujer. Como él me dice: el hombre es como el perro y la mujer como el gato. O como le dice un compañero suyo: entre hombres hay adversidad y entre hombre y mujer hay enemistad. Las mujeres, dicen, son más románticas, pero el romanticismo no es un teatro sino una realidad.? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ?

Ahora, que el mundo quiere expandirse en sus modos de vivir, se juntan mujeres entre ellas y hombres entre ellos. Quizás sea esta una muestra de lo que intento explicar que veo. Nosotros los hombres necesitamos más la relación estable que la mujer, que son más independientes y autosuficientes. Realmente no han necesitado casi nunca a un hombre a no ser por satisfacer su deseo de maternidad, en el que nosotros estamos implicados. ¿Bajará con estos cambios la natalidad? ¿Seremos más felices?? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ?

¿Nos dará la tradición y el boca a boca el ideal de fidelidad y amor a nosotros? Y luego viene el sexo. El sexo nunca será amor; sólo será una manera de verlo. El sexo es sexo, pasión, deseo, necesidad. Nosotros necesitamos sexo por biología, por evolución, casi todos los días. Vosotras necesitáis sexo sólo en momentos especiales. Nos costará ponernos de acuerdo, nos ha costado ¿no es así? Pero esto no significa que la promiscuidad en el hombre sea mayor, sino que tenemos más necesidad por razones detalladas. La promiscuidad es mental, y son más promiscuas las mujeres por el simple hecho de buscar algo demasiado específico, cosa que nosotros no lo buscamos tan así. Conozco más mujeres promiscuas que hombres promiscuos, sólo es cuestión de oportunidades. Una mujer siempre tendrá más oportunidades, será quien dé oportunidades y rara vez la que las pida.? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ?

La mujer siempre quiso ser una princesita, una damisela, una reina: no más que figuras que son servidas, que están en la cúspide, que no se rebajan pese a nada. Nosotros quisimos ser futbolistas, bomberos, científicos, siempre al cuidado de los demás, como bufones, espectáculo. Y nunca tuvimos el ideal de las relaciones, de socializar. ¿Por qué?…