Salí corriendo?
hacia la montaña,?
hasta tragármela…?
Las zarzas me rompían?
las piernas en hileras,?
tiras de piel,?
y el rostro ya no era?
el mismo rostro.?
Me perseguía,?
me acechaba caníbal,?
me atravesaba el corazón?
como una lanza,?
como la espina del árbol?
que me atravesaba?
el corazón.?
Me seguía, caer me hacía,?
sangre en las manos?
ya sin líneas?
ya sin arterias?
ya sin vida.?
Cuando murió mi cuerpo?
seguí corriendo?
con lo que me quedaba:?
el pensamiento;?
me tragaba la montaña.?
La desazón, el desconcierto,?
el miedo, el dolor?
corrían más que mi razón.?
Atrapó la tristeza?
mi razón y seguí corriendo?
con lo que me quedaba:?
la locura;?
Destrozaste mis ojos,?
mi nombre, mi apellido,?
atrapaste mi cuerpo?
pero no alcanzarás nunca,?
tristeza, jamás, atrapar?
a mi dios interior
Termino de vomitar un texto y publicarlo en viaje otoñal cuando me encuentro con esto. Me siento pequeño, siento que pierdo el rumbo de todo lo creí tener controlado, pienso que tal vez no soy tan “grande” como pensaba. Nos vemos el sabado no?
BuNB
Si te hace sentir eso el texto, es positivo. El fin es superarnos. Hay que escalar peldaños del conocimiento, de la inconsciencia. Hoy pequeño, pero mañana pequeño con una sonrisa nueva…A ver cuándo encontramos un rato para charrar. Te llamo pronto, un abrazo!!