Fugaz, inoportuno por la sorpresa, por no poder contenerla, pero tan agradable y deseado. Rompe los esquemas, dobla la lógica por detrás para distraerla. Es tan simple como un abrazo rodeándote la espalda con un solo brazo, tan triste como una voz que grita gracias, con sinceridad, de la que hoy falta o escasea, pero una voz que no se escucha. Con la torpeza de mis palabras, la dispersión de una cabeza que seguro no llegará a nada por querer algo tan grande, tan indecible, inenarrable, con la humanidad de los fríos dedos congelados que corrigen cada letra que teclean. Así, del mismo modo, tan humano, tan sencillo, tan realidad llevada al cine y al teatro, hecha poesía y libro, tan realidad sacada de la realidad…tan absurdo como un texto que te envuelve y más bien dice poco, carente de sentido, con el propio sentido genuino personal, tan personal es el amor, que, buscado por todos, ninguno encuentra el mismo en dos personas ni en dos cosas ni en dos palabras ni en dos ideas. El amor, dios, fe, rutina, lejanía, belleza, poesía, mentira y realidad, todas las cosas, todo el cosmos, todo el vacío en el interior de un hombre, vacío que se llena, que se vacía tan pronto cuando llegas a casa, y te sientas y fumas. Que se llena tan pronto cuando piensas en un simple abrazo con un solo brazo por detrás de la espalda
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