La sublime belleza
corporal del norte,
convertida la paja en oro,
la paja de sus cabellos,
pero lo cruel
de su mentira…
(la mentira está en todo,
me lo guardo para mí).
La explosión física,
la objetividad con la que miro,
la fuerza hecha admirable,
lo que miras, siendo agrandado.
Mi recuerdo contrastado,
el tiempo perdido,
mi sufrimiento en la sombra.
Todo lo que di
y pensé e hice, hecho penumbra,
hecho olvido (pero
el olvido no puede ser).
Duele, duele.
Lo que duele aquí dentro
no mueve la piedra de fuera,
porque el dolor no es viento,
ni fuerza, ni potencia anatómica,
es más bien como el olvido.
Te dejas llevar por la mentira,
por tu mentira,
y yo, como bien dices,
por mi pena por la vida
que debo seguir viviendo
contra tu prisión, mi lucha,
y así derramas la saliva blanca
que contra algunos es deseo
y contra uno es llanto, dolor
y metáfora del veneno.
El norte sedujo con la mentira
y mientras, al sur de ningún sitio,
viajan las esperanzas, las ganas,
las peleas de un ser
que no alentará tus miedos.
Archivos
Categorías
Enlaces Personales
Acceso