Empiezo por la conclusión, por el final y desde allí iré hacia el principio, sabiendo que tanto final y principio están sujetos a hilos finos, que es como decir que están sujetos a nada. Podría sentirme espadachín de palabras, o hilador de palabras o dios mismo y aún así sabría que no llegaría a nada: los sentidos quedarán suspendidos al azar de la subjetividad. Incluso podría lanzarme a escribir libros, miles de poesías, relatos que llegaría a lo mismo, y aún así seguiré escribiendo, como el que sigue yendo los domingos a misa sin haber visto a dios, o el que sigue abrazando a su mujer después de haberla visto acostada con otro hombre, o como el que sigue buscando el amor y por desasosiego llama amor a algo que se parece mucho pero que en el fondo sabe que no es ni mucho menos lo que había sentido, que es de otro modo (más banal, humano e imperfecto, y aquí radica la perfección imperfecta). Palabras, palabras y sentimientos, y pensamientos, que todo se entrelaza en el mismo sitio desconocido para conformar la psique o el cerebro o la psicología o dígase como se prefiera, palabras como bucles que me llevan a empezar por la conclusión: creo que llevo tiempo sin dormir. Sí, dormir viene a ser un estado de relajación, una actividad mental mínima, si no me equivoco son estados beta y gamma cerebrales, porque el estado alfa es el estado de alerta y consciencia natural. Es que creo que he llegado a pensar tanto que hace tiempo que esos estados beta y gamma me son como que desconocidos. Antes de dormir pienso, pienso durante el sueño y (desesperadamente) me levanto pensando. El sueño, en sí mismo, es un pensamiento prolongado de ocho horas en el que no hay un orden lógico y guiado, es cuando la cabeza se toma sus vacaciones para realmente ser y disfrutar de su existencia, es decir, que durante el día la mente está como que cansada, a medio gas, adormecida, es decir, que funciona al revés que el cuerpo: por el día despierto y dormido por la noche, la mente despierta durante la noche, durante el sueño. Soy un tío raro…¿Porque pienso? ¿Porque escribo? ¿De verdad soy raro? No existe respuesta exacta, ni palabras exactas puesto que no hay respuesta exacta. Viene a ser un bucle de incertidumbre. Me gusta hacer pensar, del mismo modo podría callarme, pero me gusta menos callar. Por eso escribo, para eso lo hago. Pensatiempos es por y para eso (este es el principio, pero ni mucho menos era el que tenía pensado). El otro principio era más caótico, era algo así como el romanticismo inexistente, la verdad de la mentira, la desconfianza creciente, no sé, tampoco lo tenía muy claro, pero sin haberlo forzado ha salido: ese es el juego, las cosas residen ahí, al final acaban saliendo…
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