Pensatiempos – J. L. Andreu Berzosa » 2006 » Julio
El frío de las cadenas?
magullando la piel.?
Candados robustos?
sobre las manos,?
sobre los pies.?
Quieto, sin movimiento.?
Clavos puntiagudos?
atravesando los párpados,?
hincados en los pómulos.?
Sin ojos, sin poder ver.?
Podría haber muerto,?
atrapado, preso,?
sin la sencillez de tus palabras,?
sin la calidez de tu beso,?
sin la espera aletargada?
de este corazón sediento.?
Te necesitaba, no te lo dije.?
Te necesito, ya te lo he dicho.?
Querido D. Äddye:
Descubrí sobrevolando mi cabeza un mosquito, insignificante a los ojos. Lo observé hasta cansarme. Acabé descubriendo que era el cerrojo débil de la caja de mi mundo interior, pues, cuando me picó en los labios, empezó a palpitar mi corazón, mis brazos abrazaron con amor, y me volví lo que soy: un loco. Su veneno. Su veneno, querido D. Äddye,? es una droga potente, cegadora, absorbente, liberadora. Me mantuvo días despierto, sin cansarme, atento, abierto, expectante, deseoso, loco. Cuando, después de convulsionar durante horas, mi cuerpo quedó exhausto, fue cuando me sobrevino la calma, el sosiego, la tranquilidad. La sensación posterior es una duermevela, con un suave olvido de mis actos. Pero, querido D. Äddye, no quiero olvidar, me mata olvidar mi apertura, me duele escuchar el golpe de la caja cerrarse, y sorprendo al mosquito volviendo a sobrevolar mi cabeza. ¿Estoy sintiendo bien, querido maestro?. Más tarde sobreviene un escepticismo, como un miedo, por las luces de mi mundo interior que se han desperdigado por fuera, por la oscuridad que creo que existe fuera. Y perder de vista las luces, perderlas sin saber dónde han llegado, me hace pensar, me hace encontrar más difíciles mis próximos pasos. ¿Hasta dónde llegan las luces, querido maestro? ¿Se pierden? ¿Se conservan?. He decidido hacer una cosa: procrearé mosquitos para recibir una pequeña dosis de veneno cada día con su picadura. Quiero dejar abierta una rendija pequeña de mi caja por siempre…Nos vemos pronto, un abrazo querido D.Äddye
…días, en los que el tiempo se evade de ser lo que es (un peso, la velocidad), para convertirse en algo pasajero, desapercibido. Pierdo el tiempo pensando, sufriendo el calor que hemos motivado, y pensando en nada claro. Me pierdo en pensamientos agónicos, me creo un vacío sin saber por qué. Estallan los sentidos claros para tornarse lo contrario. A veces tengo demasiado que hacer, estoy motivado, sin embargo otras me quedo en blanco, parado, expectante de nada, hay veces que no espero nada. Que me dijeron que la vida era subir y bajar, y, además, pueden las cosas variar demasiado rápido. No tengo ganas de nada, como dice Quique González, no hay mucho que hacer a parte de estar despiertos en la cama (¿no, pequeña?). Pues hoy estoy así, desganado, ausente…tengo que inventarme alguna cosas para hacer…
Creo en el imposible,
en aquello que no vemos,
en un abrazo, en un gesto.
Salgo a la calle
y me llaman loco
sin decírmelo, me miran
y me dicen de todo.
Pero no me importa
porque no hay daño
sino una conversación oculta
y para mí ya es algo
aunque sea un mal gesto
pero es algo, y creo en eso.
Creo en el perdón
pese a lo que pesa decirlo
y poder afirmarlo:
Hay perdones demasiado sinceros
pero demasiado necesarios.
Todos erramos
pero a mí no me gusta hacerlo;
me duele sentir al diablo dentro
siempre que no sea para crear
cosas bellas, que yo sepa
que son bellas, y que sean
bellas porque lo son de verdad.
Verdad. Amo la verdad,
lo oculto, las preguntas
que parecen no tener respuesta,
los laberintos intrincados
sin salida a los simples ojos
pero con puertas detrás de las paredes.
Amo ser hombre y mujer
porque de los dos tengo
y la naturaleza me ofrece
ser uno de ellos; soy,
que es lo importante.
¿Para qué la tristeza
si puedo estar contento?,
contento de ser, de vivir,
de escuchar y sentir,
de besar tu voz,
de soñar en ti,
de necesitar de ti,
de tener ganas de ti,
de equivocarme y pedirte perdón,
contento porque me miras
Y me dices sin decirme:
¡estás loco!, ¡pero cuánto te quiero!,
¡cuánto sin besarte te beso!
Vuelvo a insistir. Porque todos buscamos respuestas para las preguntas de nuestra existencia: ¿Quiénes somos? ¿Qué es la vida?… Hay muchas entidades que dan sus respuestas y hoy quiero resaltar las respuestas del Cientifismo. Podríamos decir que el Cientifismo es una corriente de pensamiento que pone a la ciencia en la cumbre como referencia para encontrar respuestas. Es como decir que dios es la ciencia. Para mí, la ciencia en la actualidad, está convirtiéndose en una potencia, en una gran fuente de sabiduría, de encuentro de respuestas. Por este aspecto amo la ciencia, me llena, me complementa (porque me ayuda a encontrar respuestas). El método de búsqueda y de confección de respuestas de la ciencia es muy perfeccionista. Se basa en la observación, como inicio. Observamos cómo suceden las cosas, una y otra vez. Cuando estamos seguros que algún hecho es “verdad”, postulamos una hipótesis, que, tras ser comprobada y verificada por tribunales de inteligentes, acabará siendo una Teoría. Creo que la observación y la racionalización son dos inicios y componentes necesarios en cualquier tipo de búsqueda de respuestas. Me repito, pero creo que el Cientifismo,? la ciencia, tiene mucho que decir de la vida, de nosotros mismos, pero será incapaz de satisfacer todas nuestras necesidades, todas nuestras preguntas…

