Carta Nº 13

Querido D. Äddye: quiero romper el silencio de estos dos meses, silencio tan necesario, para decirle que sigo en pie. He aprendido, querido maestro, que preguntar no es siempre necesario. Hay tiempo en el que no se pregunta porque se necesita para pensar en las enseñanzas de la última respuesta. Y es lo que he estado haciendo: pensando. He tenido presente su enseñanza de “dominar los ojos” y de aprender a observar y mirar. He recordado la luz del sol que despertaba en la mañana, que he llegado a fundir conmigo. Y ahora, que he crecido, sigo buscando mis nuevas preguntas. Sigo en pie, querido D. Äddye?

Seis Meses

Por estas fechas, Pensatiempos cumple medio años, seis meses. Quería hacer un recuento, como una suma de la pequeña historia de esta página. Hace un año, más o menos, conversando con Jorge, le regalé un libro de poemas que tengo editado y salió el tema de las weblogs. Poco después, César, mi amigo informático, con el que monté Pensatiempos, me dio a conocer una comunidad de bitácores. Así conocí la filosofía de las weblogs. Fragüé la idea en la puerta de clase, en la facultad, sentado en un banco, fumando un cigarro. Nació así? la idea gráfica y, en enero de este año, nació la página física, tal cual es hoy. Quedamos César y yo, moldeamos cuatro cosas y subimos la página a internet. Desde entonces la familia de Pensatiempos ha ido creciendo. Somos 19 registrados. Hasta hoy llevamos 123 escritos, con éste, y 285 comentarios. La página ha evolucionado con mucha fuerza, con ganas, con la colaboración de todos. Hace un mes instalé un contador, el cual me dice que: en 1 mes la página se ha descargado cerca de 1000 veces o que entra gente desde: Madrid, Cataluña, Canarias, Galicia, Barcelona, Valencia, Lima, Tijuana, Mexicali (Baja California), Francia y Montevideo. Con esto quiero dar gracias a toda la familia piensatiempil por mantener la página en lo alto, con vida. Pensatiempos es mi alma, es José Luis Andreu Berzosa, pero es toda la gente que participó y participa en ella. ¡Gracias!. ¡Seguimos en pie!

El Jinete Solitario Y El Siroco Del Desierto

Cabalga?

el solitario jinete?

que vive en tus ojos,?

por tus ojos.?

Y hay quien amor lo llama?

pero yo lo llamo jinete.?

Y te miro?

y me miras?

y miras el siroco de mis ojos?

tan potente, tan ardiente.?

Y hay quien lo llama amor?

pero yo lo llamo siroco.?

Y no existen las manos?

no existen erguidos pechos?

que sollozan su turgencia?

su presencia?

pues manos y pechos?

son la misma cosa,?

en el mismo sitio?

la misma esencia: unión,?

pasión, fuerza, cuerpo.?

Y no existe dentro de mí?

ni dentro de ti?

sino paraíso de encuentro?

de dos lamentos que se callan?

para continuar riendo.?

Sonríes, sonrío.?

Te ríes y desvarío.?

No es el nacimiento?

tan natural de un río,?

tan humano y real,?

es allí donde se juntan los sexos?

el mío con el tuyo?

el tuyo con el mío.?

Y sentir tu naturaleza?

en mi ombligo?

y compartir la verdad?

de mi deseo contigo?

es más que sexo?

es más que eso que dicen?

es más que esto que digo?

Generación Equis

Del recuerdo que tengo de hace unos diez años, nace este panfleto anarquista, por llamarlo así. Formo parte de lo que alguien apodó como la Generación X. Este panfleto es una crítica contra mi generación. Recuerdo la generación de mi hermana, que ahora roza casi los treinta años. La suya estaba definida, tenía unos ideales, gozaba de identidades. Recordaba a los Héroes del Silencio. La música es identidad. Entonces gozaban de grupos musicales con identidad propia, con peso: Héroes, Alaska, Siniestro Total, Los Piratas, la música disco…tenían su clase, sus letras, sus pensamientos, ritmos, rayadas. Encuentro todavía una búsqueda de algo en su generación. Los valores podían declinar entonces, pero existían. Creo que mi generación no tiene personalidad, ni fuerza, ni identidad, ni valores. No nos representa ninguna música en especial, ningún grupo. Antes, todos los jóvenes conocían la brillante “Entre Dos Tierras”, tuvieran los gustos que tuvieran. Y hoy, ¿qué? Después pienso en la política. Nos gobiernan y no gobernamos. Cada generación vive una política. Nosotros no tenemos conciencia política. Gritamos No A La Guerra que sirvió de poco o de nada. Quizás para la risa internacional. A fin de cuentas seguimos gobernados por un gobierno mediocre, igual de malo o peor que el anterior. Somos una generación sin valores enganchada a un hachís barato, consumistas de televisión, juegos de ordenador, ropa extraña y pastillas de colores. Escuchamos a nuestros padres decir: “Yo ya trabajaba a los 12 años”. Nosotros estudiamos, la mayoría, en la universidad. Una universidad vacía de espíritu, sin revolución, eso sí, muy concisa en el “crédito”…somos la generación perdida, la generación de prueba, una generación dormida y carente de ganas de vivir, vacía de pensamiento, sin personalidad propia, sin identidad. Intentamos parecer saludables: nos depilamos sin pensar por qué, construimos gimnasios, anuncios de televisión del colesterol, la ley antitabaco…seguiremos igual de podridos o más: In corpore sano se necesita mens sana. Somos la Generación X…

Seguiré Pensando…

Cerraste tu concepto de la vida demasiado rápido. El tiempo también es algo más que un “ente” a nuestro favor sólo cuando está bien empleado: podemos utilizar el tiempo para pensar en quiénes somos. Que tal vez esto importe poco y que lo único importante sea forjarse un futuro cierto, con dinero y un buen trabajo. Y así, nos daremos cuenta, cuando tengamos sesenta años, que no sabemos? ni quiénes son nuestros propios hijos, porque había que forjarse un futuro cierto, sin perder el tiempo…Y entonces faltará el tiempo y nos ahogará el cuello.? Igual quien ha perdido el tiempo has sido tú…Yo seguiré pensando en quién soy, en cómo puedo mejorar, en cómo puedo entenderte con más facilidad, y mientras seguiré escribiendo poesía ya que es uno de mis medios, y elegido y no impuesto, por los que te/me conozco más. Y no te das cuenta pero estás luchando contra la Torre de Mordor, como la de Tolkien, que cada día es más alta y más fuerte. Que podrá caer la torre, pero las torres que crecen desde el sentimiento más humano no caen y, en este caso, la torre no es del señor de los malos, todopoderoso, sino de un simple humano, un campesino, un labrador, un poeta de mierda. Que soy una mierda pero sé qué mierda soy, y me lo volveré a preguntar mañana, y al otro, y al otro, hasta dar con los caminos más apropiados, hasta encontrar la respuestas, hasta hallar mis propios males para sacarlos a la luz, y no dejarlos carcomiéndome dentro y destrozándome por fuera, como les sucede a algunas personas. O igual me equivoco, pero seguiré pensando…

El Humo Que Llama A Las Palabras

El humo llama a las palabras.

Son las palabras imágenes

de un interior desconocido,

y todas juntas y perfumadas

son poesía.

Poesía es el remedio para el olvido,

para tu olvido,

el que quiero y no puedo,

el que tienes y me otorgas.

También poesía es

una herida externa

para que no duela dentro,

además de conocimiento,

y sueño cumplido

y viento de piedra.

Mi poesía es madrugada,

es la inquietud puesta quieta,

es un salto de barreras.

Un diario, sí, es un diario,

un sigo viviendo,

un estoy despierto.

Mi poesía dura un cigarro,

a veces un día,

a veces una vida.

También es poco, como el humo

que llama a las palabras.