Pensatiempos – J. L. Andreu Berzosa » 2006 » Marzo
Si no me lo hubieras dicho
nunca lo hubiera sabido.
¡Y pensar que la muñeca
que tantos días
tuve en mis brazos
era la razón de mi delirio!.
No podía pensar
que una persona quisiera ser
la misma realidad
que una muñeca de terciopelo.
No lo había pensado pero
siempre quise ser como ella:
tan bella, tan bonita,
tan lista, tan de seda.
¡Pero las muñecas
no son más que hilo,
trapos, las mismas muecas
siempre, esa sonrisa,
esa ausencia!.
¡Yo no quiero ser como ella
aunque quise serlo!.
Hoy siento mi cuerpo de hilo,
de trapos de mentira,
siento rabia, siento ira
por querer ser la muñeca
que me acompañó en la infancia
apoderándose de ella.
Quiero romper la esencia
de mi esencia
que es ser una muñeca
triste y de seda,
quiero ser yo, una mujer
entera y completa,
sin agujeros, sin miedos
sin ausencias,
y vivir de verdad a tu lado,
que es lo que quiero
pero no me dejan…
? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? José Luis Andreu Berzosa
? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? ? 29 de Marzo de 2006
Los primeros seres que habitaron la Tierra fueron los verdaderos descubridores de las sensaciones humanas. No entendían, no sabían qué les sucedía. No habían acuñado términos, ni habían desarrollado las palabras para decir: estoy jodido, me he enamorado, estoy confundido, estoy solo, no me comprende nadie, no sé lo que me sucede, y todas las sensaciones que tenemos que podemos clasificar y saber hacia dónde se dirigen. Nuestra época es diferente. Creemos saber que todo lo que existe está ya descubierto. No pueden existir sentimientos diferentes, pues de ser así decimos que “esa persona que hace o siente cosas raras está loca”. Hemos aprendido, desde la antigüedad, a clasificar. Con la clasificación nos hemos cerrado las puertas a muchas cosas: a sentir cosas nuevas, a encontrar nuevas sensaciones. Una nueva sensación no tiene posibilidad de salir, de crearse, de ver la luz, pues no está clasificada, pues no tiene nombre. Nos cerramos a las nuevas vistas, a las nuevas cosas sin nombre. “Todos hemos estado enamorados. Ya verás cómo se te pasa”. No hay nada más detrás. No puedes amar más que nadie, ni puedes amar de modos diferentes, y, si lo haces, nadie lo sabrá porque nadie se va a parar a pensar cuánto, puesto que la escala de amor se supone que está escrita. Todo está escrito, todo está estipulado y concebido, los valores ya están acuñados, marcados y numerados. Mi historia de amor o la tuya será la misma que la del otro, o que aquella que describía el libro tal; seguimos cánones, creemos en el destino. Te dibujaré un gráfico con las palabras: un tubo cilíndrico de metal duro, frío, largo. Tú, yo, somos líquidos, aceite quizás, dentro de tubo cilíndrico, frío, largo. Allí dentro estamos, deslizándonos por donde nos dirige el tubo. Llegaremos al final del tubo, al mar de aceite del fin, que es la muerte. Yo, desde aquí, pienso en encontrar el agujero que me permita escapar del tubo de metal. No me importa dónde voy a caer, lo que quiero es salir del tubo de metal. Construye tu propia vida, no creas en el destino. Busca el agujero en el tubo de metal. José Luis Andreu Berzosa
Prometí escribir acerca del Amor y lo hago. No he tenido fuerzas para hacerlo hasta hoy, porque he estado pensando y planteándome la pregunta. Antes que nada tengo que apuntar que no sé lo que es, lo único que puedo hacer es aventurarme e intentar dar detalles (es como hablar de dios sin haberlo visto, sin saber si existe o no, sin saber cuál es su potencia -supongo que no tenemos potencia mental para hacerlo-). Mi manera de ver el Amor es que éste es un tópico: a todos nos cabe la palabra en la boca pero no a todos nos cabe en el corazón. Amor, cariño, te quiero son palabras que usamos día a día, pero ¿qué significan?, ¿hasta dónde llegan?. Lo que puedas pensar tú acerca del Amor es verdad, porque tu idea no deja de ser una posibilidad más de acertar un Todo Enorme y desconocido. Para mí el Amor no deja de ser un tema filosófico y metafísico, va mucho más allá de la química compleja (aunque pueda haber una base química, pero la química no detalla, no conoce qué es el Amor ni hasta dónde llega), va mucho más allá de la física, de la medicina, de la biología o cualquier otro arte o ciencia. Amor es un sentimiento, pero también es una manera de vivir,? una manera de entender la vida, una utopía capaz de ser materializada. Para mí, Amor y Cariño no son iguales; le doy más gradación e importancia al Amor. Como, más o menos, he expresado indirectamente antes, no todos podemos amar, no todos sabemos amar, no todos estamos al alcance de amar, aunque todos podamos nombrarlo, imaginarnos qué es o, incluso, sentirnos amados o amar. Creo que aquí, en este punto exacto, estriba la infinidad del Amor, su esplendor: maneras de amar hay infinitas, maneras de entender el Amor hay infinitas. ¿Quién ama más?, ¿cuánto nos aman?, son preguntas que siempre quedarán en el aire, pues la única respuesta posible es la que cada uno de nosotros pueda dar: lo que pienses del amor es cierto, será una posibilidad más de acertar el Todo Enorme del Amor. Lo que queda claro, y sólo apuntaré la frase, es que Amor y Enamoramiento son diferentes. Para poder amar es necesario amarse a uno mismo. Para poder amar hay que tener sentimiento y saber perdonar: hormigas en el vientre son un buen indicio de comienzo, a no ser que se trate de una indigestión. Para poder amar hay que pararse a escuchar y hacerlo, hay que tener inteligencia para comprender, para amar hay que respetar, aprender a callar, dar, dar las gracias y pedir perdón. Para mí, a parte de lo demás, quien ama quiere hacer mejor a la otra persona, ayudarle a mejorar sus defectos y aceptar la crítica para mejorar los suyos. Bueno, esto es sólo el principio. La verdad es que, si para amar necesitáramos todo esto, amaríamos muy pocos. Cuando tienes hormigas en el vientre lo mejor es abrirte el ombligo para dejarlas salir hacia fuera, para que, quien lo merezca, las pueda coger con las manos, para conocerlas, para saber cómo son las hormigas, para hacerles una casita con miles de puertas para que puedan entrar y salir a gusto, pero Hay? que abrirse el Ombligo…José Luis Andreu Berzosa
Querido Maestro:
¿Debería preocuparme en pensar lo que quiero ser y serlo?, o,? simplemente, ¿sigo aprendiendo y el mañana ya dirá quién seré?. Supongo que si establezco, querido maestro, una meta, será más fácil alcanzarla que si no me planteo llegar a nada, es decir, que obtendré más cosas poniéndome metas. Pero, ¿y si no existen metas claras a las que tender?. Nos vemos pronto D. Äddye…?
Me desperté debajo de la cama. Era el principio, el primer indicio de un día al revés. Fui al báter. Cuando estiré de la cadena lo que cayó desde el depósito fue orina. Raro, todo era muy raro. La máquina de café no me dio café, me dio un líquido de fuego, llamas debajo de la tapa. Cuando iba? a salir de casa la puerta ya estaba abierta, las escaleras no bajaban, sino que subían para bajar. Bajé al portal, no sé cómo, pero bajé al portal subiendo. Gracias a dios, las calles no estaban en el cielo y no tuve que caminar con la cabeza en los pies y con los pies en el cielo. Caminé, un poco más tranquilo. Pero no era mi casa la que se había vuelto del revés, también en el parque las cosas eran diferentes. ¿Pueden crecer los árboles desde las ramas, invertidos,? y dar flores las raíces?. Así era, estaba estupefacto. Lo increíble fue ver a mi vecino, el abogado, apretándose el cuello con las dos manos, cogiendo en una de ellas una poesía. Me muero, me muero, decía. Vino hacia mí, murió a mis pies. Salí corriendo, el mundo se había vuelto loco. Los contendedores vacíos y llenos los alrededores de basura. Los parques llenos de coches y los aparcamientos subterráneos llenos de bancos donde sentarse. Las farolas tenían tres colores y los semáforos sólo uno. Las señales de tráfico indicaban las rebajas de marzo y los carteles de las tiendas que estaba prohibido pasar. En los colegios? estaban dando clases de sexo y en el puticlub de la esquina se planteaban por qué eran importantes los besos y que no había que regalarlos. Igual todo al revés podría funcionar mejor, pensé en el éxtasis de mi extrañeza. Miré hacia el bloque de casas grises? y te vi bajar las escaleras invertidas. Tú, con los libros de la facultad en el brazo, ibas a estudiar. Cuando llegaste a mi lado me sonreíste. Igual las cosas al revés funcionan mejor, pensé en el éxtasis de mi extrañeza. Volví haciendo el pino a casa y me metí debajo de la cama a descansar.

