Otros Tiempos
Vivía en lo que en el dos mil se llamaba el futuro lejano. En esa época vivía. Pudo ser una persona sin tiempo, como esas frases célebres? tan antiguas pero tan contemporáneas al mismo tiempo -Noscete Ipsum: para ayer y para siempre-. No sabría decirles si era hombre o mujer, esta clasificación ya se había abolido, para bien o para mal. No existían diferencias, a toda la gente le costaba el mismo trabajo encontrar de comer, pero aún así unos comían más que otros. Pudo ser una persona sin tiempo porque no entendía nada de lo que veía, o más bien porque no comunicaba con lo que le rodeaba. Sus rasgos eran huraños, como de mendigo, pero no saltaban a la vista de nadie porque todos estaban igual? de sucios. Sólo? llamaban la atención sus palabras. Posiblemente fuera? la única persona que hablara, porque? todos parecían haber enmudecido, o bien todos se habían olvidado de? hablar. Como expresión no quedaba ni en los rostros ni en los ojos. Caras vacías de vida, vidas vacías de vida. Hablaba poco, pero hablaba y esta era su peculiaridad. ¿Tienes un cigarro?. Te pido poco, pero es lo único que se necesita realmente…? José Luis Andreu Berzosa