El Descubridor Del Odio
Descubrí, muy a mi pesar, una nueva sensación que he puesto como nombre “Odio”. No la he podido comparar con ninguna otra sensación, tras haberla comparado a otros cientos de sensaciones que he clasificado. El odio es una presión en el vientre nauseabunda, desesperante, asfixiante. Puede haber odio hacia objetos, pero no es tan fuerte como el odio a las personas. Después de haberlo sentido espero que el tiempo me quite esta sensación de encima, si no tendré que hacer alguna locura. El odio te estrangula por dentro, es horrendo. Te escuecen los ojos. El odio te impide ver las cosas con lucidez. Cuando hay odio no hay amor, ni felicidad. Se repiten los episodios de dolor, cada vez más frecuentes. El odio te vuelve taciturno, te aparta de la gente, te devora por dentro. El odio es una enfermedad cuya curación está por descubrir; pero, me atrevo a decir, que la curación debe de ser muy compleja. El odio te pervierte, te hace engañarte a ti mismo, te aleja de la realidad. Si siente dolor de estómago, nervios, si vomita, si tiene malos encuentros con la gente, si se siente apático, si sufre largos períodos de sueño, si miente, piense que puede haber contraído la enfermedad. Descanse y deje que el tiempo y las buenas obras y personas le devuelvan su normalidad. ?
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