Entre tinieblas,
para no ver lo que hay que ver…
Veo una cárcel y a ti dentro
y a mí fuera suplicándole al carcelero.
Después de matarle muerdo
el herrumbroso acero de los barrotes
con los dientes, lo araño con las uñas,
lo estiro con los dorsos de mis pies desnudos.
¡Mira cómo sangro! ¡Parezco un cristo!
Podríamos zurcir collares de huesos
con los huesos míos que quedan al descubierto
para que cuelguen de los cuellos de aquellos
que algún día quisieron verme muerto.
Delante de tu cárcel me quedo,
libre pero preso, ciego y somnoliento.
¿Quién vendrá a curarme las heridas
si estoy más muerto que vivo,
más loco que un loco fuera de su sitio?
José Luis Andreu Berzosa
Traduzco: Puedo luchar contra tus prisiones, puedo, incluso, hacerlas mías. Puedo guerrerar hasta perder la vida. Pero al menos: date cuenta…