Déjense llevar por el animal bueno, sin represiones, sin normas, sin ataduras. Sean lo que sueñan, aunque sea tan sólo por unas horas. Olviden los miedos, las escuchas, el hilo que nunca cesa y siempre tira. Respiren y sientan el aire en los pulmones, y despierten y sientan el aire en la cara, en la córnea de los ojos hasta sentir ese frío agradable. Mastiquen el silencio y disfruten de la oscuridad sin tenerle miedo. Escuchen las sonrisas que vienen de la calle, las jóvenes, las viejas. Olviden el dolor, el daño, aunque tengan que recordarlos para saber que tienen que olvidarlos, aunque sea tan sólo por unas horas. Dejen temblar a su cuerpo, eso es lo que hace. Dejen vagar sus ideas, dispersarse, enlazarse, romperse. No teman ninguna sensación, ningún aviso. Lean con calma, y repitan, y repitan. Quedará lo que quede. Aspiren y jadeen, jadeen en sollozo y en alto, compartan y abracen, cuestiónenlo todo y sonrían, callen y escuchen los pasos, los sonidos de los otros, piensen en la vida de los demás que es ya su vida por escucharlos, aunque sean tan sólo unos segundos…
Fast Track
Pronto será olvido y mañana será mentira, pues no puedo ser el único que cree, el único que sigue alimentando un recuerdo con palabras bonitas, imágenes perfectas o situaciones increíbles; porque siempre soy el que tiene fe, porque me canso de tenerla, y me he engañado tanto que hasta me sorprendo derruyendo la tuya. Me gustaría mantener la nuestra en pie, pero pierdo la fe en las personas y sólo sirven las historias que me mantienen a mí como protagonista. No quiero ser el único entre nosotros, prefiero ser el único para mí. Y quizás siga buscando y esperando, porque me han enseñado a ser y soy soñador; me mantiene en lo más alto en un mundo que sólo construye en el suelo. Tengo tiempo, paciencia y un poco de conocimiento, y tan sólo puedo escribirlo, pues que lo creas ya no depende de mí. Y soy viento, pronto olvido y mañana mentira, y eso ya lo sé.
Intentando Entenderlo
No te lo creerías ni tú, que ves luces en las piedras; no podrías verme montando tus piezas, analizando tus bordes y tus colores. Yo prácticamente no lo elijo, sólo me sorprendo, como respirando o latiendo, pero mirando y sintiendo. Mucho en mí es automático, incluso lo más humano o lo más puro. A veces sólo me siento un segmento de la cadena de la reacción, pero siento despierto. Siento el fuego, el rojo y amarillo, el oxígeno azul, el viento, la voz del que manda arriba, la independencia de mi subconsciente, mis sentidos desbocados. Yo escribo, que es la única manera de dejarlo quieto, porque todo es movimiento y quizás los significados tan rápidos que son transparentes. Un estallido fuera de sitio, pero en mi sitio, en un momento incierto, pero en mi momento perfecto…
Cortinas Amarillas
Es posible que se deba a la locura, a la misma del que se encierra entre cuatro paredes, sin contacto, con poca luz. Allí estaba yo, escuchándolos, pero como el que escucha la lluvia caer. Frente a mí había un gran ventanal abierto, con dos partes. En el cristal de la izquierda había reflejado otro ventanal que daba paso a unas cortinas amarillas y, entre ellas, a un tendedero. En algún momento de la conversación, salió a tender una chica morena, muy atractiva, sureña. Me quedé mirándola con el descaro con el que nunca suelo mirar. Ella, apoyada por la ambigüedad de los reflejos en el cristal, aguantó más de lo normal mirándome, mientras recogía la ropa del tendedero. Se fue. Tardé poco en cortar la conversación de mis amigos, diciéndoles: ¡Acabáis de perderos a una mujer súper atractiva! Miraron y no encontraron nada lógico. ¡No!, les dije, estaba reflejada en ese cristal. Continuamos la conversación, y volví a mirar decenas de veces hacia el cristal, pero las cortinas amarillas no volvían a abrirse. Antes de marchar, fui a buscar la realidad que se reflejaba, pero ante el cristal no había ni cortinas amarillas ni tendedero. Ni desde dentro del bar, ni desde bajo, ya en la calle.